Los ataques de Israel contra el sistema de salud en el sur del Líbano buscan expulsar a la población civil y consolidar el desplazamiento forzado en la región. Durante el último mes de intensificación de los bombardeos, las fuerzas israelíes asesinaron a 53 trabajadores médicos y destruyeron 87 activos sanitarios, entre ambulancias y centros de salud.

El Ministerio de Salud Pública libanés confirmó que cinco hospitales cerraron sus puertas debido a las agresiones. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) denuncian un patrón documentado de ataques que reduce el espacio operativo de los servicios de emergencia y aísla a los civiles de la atención básica, mientras que la OMS ha denunciado ataques a más de 20 instalaciones sanitarias y advertido que violan el derecho internacional humanitario.

La destrucción de la infraestructura sanitaria se suma a las órdenes de evacuación masiva emitidas por Tel Aviv. Actualmente, 1.2 millones de personas permanecen desplazadas de sus hogares. Las tropas israelíes iniciaron una invasión terrestre con la intención declarada de ocupar el sur, establecer una «zona de seguridad» y demoler aldeas fronterizas para avanzar en la anexión de territorio libanés.

El Dr. Abdinasir Abubakar, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que la ofensiva sionista abarca el ataque directo a instalaciones sanitarias y el desplazamiento de personal especializado, erosionando la capacidad de respuesta del país. El martes, el Hospital Universitario Jabal Amel, en Tiro, sufrió un quinto bombardeo directo.

T|TELESUR