
Una fuerte tormenta azotó la zona oeste de los Estados Unidos y afectó gravemente el área de Denver, Colorado, la precipitación helada acumuló hasta 90 centímetros de granizo en la zona, un evento meteorológico que ocasionó parálisis total en el tránsito vehicular de la región.
El Aeropuerto Internacional de Denver tomó la decisión de frenar temporalmente las salidas de sus vuelos, la presencia de la actividad eléctrica obligó a ejecutar esta medida de seguridad, la cual generó un impacto de más de 550 vuelos con retrasos y 60 viajes cancelados.
Los reportes de las autoridades locales confirmaron la ausencia de personas con heridas graves tras el paso de la tormenta. Sin embargo, los equipos de emergencia mantuvieron la vigilancia constante ante el desarrollo de la contingencia climática.
La prensa y los medios locales continúan con la evaluación de la zona para determinar la magnitud real de las pérdidas materiales. Hasta este momento, la cifra exacta de las afectaciones en las infraestructuras se desconoce.
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