Un total de 6.000 viviendas ya han sido evaluadas en el país para determinar las condiciones reales de su infraestructura tras los recientes sismos.

El balance fue presentado por la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructuras, el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) y asociaciones especializadas, donde el ingeniero Francisco Garcés detalló que el 70 % de estos inmuebles recibió una certificación de etiqueta verde por ser seguros, mientras que las cuadrillas técnicas se preparan para abordar las más de 12 mil estructuras que aún restan por inspeccionar.

Por su parte, el ingeniero Alfredo Urich precisó que el objetivo central de este despliegue es el diagnóstico inmediato de ocupación y no el dictamen definitivo sobre si un edificio es recuperable. Urich desmitificó el temor colectivo hacia la etiqueta roja, aclarando que esta señalización no es sinónimo de demolición, sino una alerta preventiva sobre riesgos específicos —como elementos de fachadas comprometidos— que, al igual que las etiquetas amarillas, demandarán análisis técnicos de mayor profundidad.

Por último, el presidente del CIV, Enzo Betancourt, ratificó que este proceso de revisión es completamente gratuito y está respaldado por ingenieros civiles certificados.

Asimismo, Betancourt advirtió que todo el personal en el terreno actúa bajo el amparo de la Ley de Ejercicio de la Ingeniería, Arquitectura y Profesiones Afines, la cual establece sanciones severas para evitar malas prácticas o la participación de personas sin la capacitación legal requerida.

T/UN