La ciudad de Belém, en el corazón de la Amazonía brasileña, acogerá del 10 al 21 de noviembre la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (COP30), una cita clave en un momento en que el mundo enfrenta enormes desafíos en la lucha contra el calentamiento global.

Previo a la conferencia, los días 6 y 7 de noviembre se celebrará en Belém una Cumbre sobre el Clima que reunirá a representantes de 143 países, entre ellos 57 jefes de Estado o de Gobierno, con el objetivo de generar un nuevo impulso político de cara a la COP30.

En su informe más reciente, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que la concentración de dióxido de carbono alcanzó en 2024 un nivel récord, con el mayor incremento anual desde que existen registros en 1957. Según el organismo, el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero aceleran el calentamiento global y provocan fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes en todo el planeta.

Estos datos evidencian que la acción climática global sigue rezagada. A pesar de los compromisos asumidos, solo unos 50 países han presentado nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que establecen sus metas climáticas para los próximos cinco años, informó la ONU durante la reciente 80.ª Asamblea General en Nueva York (Estados Unidos).

El financiamiento climático constituye otro reto mayúsculo. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el aporte de los países desarrollados para el combate a la variación del clima disminuyó de 28.000 millones de dólares en 2022 a 26.000 millones en 2023, mientras que las naciones en desarrollo necesitan entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales solo para medidas de adaptación. Si se incluyen las acciones de reducción de emisiones y transición energética, la cifra se multiplica.

En la COP 29 de Bakú (Azerbaiyán), los países ricos se comprometieron a aportar 300.000 millones de dólares anuales a partir de 2035, pero la ONU estima que los países en desarrollo requerirán al menos cuatro veces más.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió: “La ciencia es clara en que debemos ser mucho más ambiciosos. En Brasil, los líderes deben elaborar un plan creíble para movilizar 1,3 billones de dólares anuales hasta 2035 con el fin de financiar la acción climática”.

Con este llamado, el jefe de la ONU subraya la urgencia de reforzar el financiamiento climático antes de la COP30. En esta línea, el 15 de octubre un grupo de 35 ministros de Finanzas, liderado por Brasil, propuso movilizar 1,3 billones de dólares anuales mediante reformas en las calificaciones crediticias, los seguros y los préstamos de bancos de desarrollo, con el fin de asegurar un flujo sostenible de recursos climáticos.

T/EFE