
Durante un encuentro con rectores y directores de universidades públicas y privadas que forman en Educación, el ministro de esta área, Héctor Rodríguez, planteó tres puntos para trabajar en conjunto en función de la calidad educativa en el país.
Como primer ítem solicitó a las universidades poner a disposición las investigaciones que hayan desarrollado sobre el hecho educativo, así como proponer otras de acuerdo con la realidad actual.
En este contexto explicó que su Despacho ha identificado como líneas que merecen atención: El impacto que causó la pandemia de Covid-19 en las relaciones educativas; el impacto que en las condiciones materiales de los docentes y las familias generó el bloqueo económico contra el país y la influencia que las redes sociales y las nuevas tecnologías tienen en niños y jóvenes.
En segundo lugar pidió contabilizar los estudiantes de pre y postgrado, así como las especialidades que cursan, para de esta manera proponer una distribución territorial no solo de la oferta académica, sino también laboral.
“Si tenemos ese mapa claro, y al mismo tiempo construimos el mapa del déficit de docentes, qué está pasando en la escuela y que no, cómo se ve territorialmente esa distribución, podemos en un tiempo moderado tener una distribución geográfica más cercana a la realidad”, argumentó.
En este contexto, recordó que el próximo 30 de septiembre inician las clases, y a partir de allí se estudiarán otras variables para sumar a esta propuesta.
El tercer aspecto, dijo, es evaluar y repensar los programas y sus contenidos de acuerdo con los cambios sociales y tecnológicos que ha experimentado la humanidad recientemente. “Pero también debemos revisar la didáctica, adaptarla a los nuevos tiempos, cómo dan clase los maestros, pero también cómo le estamos dando clases a quienes se están formando para ser maestros”, apuntó.
Un hecho simbólico
El ministro Héctor Rodríguez pidió al sector académico que le acompañen “en la batalla” para que “el maestro sea mejor valorado, no solo en las condiciones materiales, sino en el reconocimiento de la sociedad”.
“Es una batalla simbólica, y tenemos que darla entre todos. Muchas veces pasa que en las escuelas que no se da clases en horario completo algunos padres culpan a los maestros, y no es así, los maestros están comprometidos con su profesión, con la educación de este país y se mantienen en las aulas a pesar de las adversidades”, dijo.





