Un grupo de científicos del Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales del Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología Avanzada (Kaist-Iacuc) en Daejeon, Corea del Sur, logró un hito en la medicina de emergencia, al desarrollar un medicamento en polvo que se dispara con aerosol para detener hemorragias críticas en apenas un segundo.

Este innovador insumo hemostático actúa con alta estabilidad y ha sido diseñado para emplearse sobre heridas graves, reseñan medios especializados. Esta capacidad promete transformar radicalmente los índices de supervivencia en escenarios de combate y desastres naturales, donde el factor tiempo es determinante entre la vida y la muerte.

El innovador avance científico fue publicado originalmente a finales de octubre del 2025 por la prestigiosa revista especializada Advanced Functional Materials. En el artículo, el equipo liderado por los profesores Sangyong Jon y Steve Park detalló cómo logró superar las limitaciones de los parches tradicionales, los cuales suelen fallar ante heridas irregulares y profundas debido a su diseño plano y rígido.

El proyecto, que en su primera etapa se aplicó en ratas y conejos, contó además con la participación directa del mayor Kyusoon Pak, un oficial en servicio activo del Ejército de Corea del Sur. Su experiencia fue clave para asegurar dentro del laboratorio que el polvo AGCL —compuesto por biopolímeros naturales como alginato, goma gellan y quitosano— fuera práctico y resistente para las condiciones extremas que se presentan en el frente. Al entrar en contacto con la sangre, estos componentes reaccionan con los cationes de calcio para generar una gelificación iónica instantánea sobre la herida.

Este proceso, explica el estudio, crea una barrera física y química de hidrogel que para el sangrado y sella la herida de manera inmediata, incluso en condiciones de hemorragia masiva. Una de las características del aerosol es su capacidad de absorción, al poder retener fluidos en una cantidad siete veces superior a su propio peso, un 725 %.

Otro dato destacado por los científicos, es que el insumo demuestra una fuerza adhesiva superior a los 40 kPa, un nivel de presión que permite al sellado resistir fuertes presiones con la mano al momento de aplicarlo, lo que garantiza que la barrera se mantenga firme durante el traslado crítico del paciente.

T | RT