La vitamina A está presente de manera natural en una amplia variedad de alimentos de origen animal y vegetal, según la base de datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Los productos lácteos, el hígado y el pescado son fuentes destacadas de retinol, que es la forma activa.

En el caso de las verduras y frutas, los betacarotenos, compuestos que el organismo convierte en vitamina, se hallan en vegetales de hoja verde como la espinaca, la col rizada y el brócoli, así como en zanahorias, calabaza, batatas y otras hortalizas de color naranja o amarillo.

Entre las frutas, destacan el mango, el melón y la papa ya, los cuales ofrecen cantidades relevantes de betacarotenos. Además, los alimentos enriquecidos, como algunos cereales para el desayuno, jugos y productos lácteos, suelen contener vitamina A preformada añadida, explican entidades de salud.El cuerpo los transforma en vitamina A según sus necesidades.

La absorción de estos compuestos mejora cuando se consumen junto a grasas saludables y mediante una cocción adecuada. En las dietas vegetarianas o veganas, es fundamental priorizar el consumo de alimentos ricos en carotenoides para garantizar un aporte suficiente.

Vale destacar, que la cantidad diaria recomendada varía según la edad y el género, aunque en adultos suele oscilar entre 700 y 900 microgramos de equivalentes de actividad de retinol, indican el Instituto de Medicina de Estados Unidos y el NIH.

El consumo excesivo, por encima de los 3.000 microgramos diarios, puede provocar efectos adversos, como toxicidad y daño hepático, por lo que se recomienda mantener una alimentación equilibrada y variada para cubrir los requerimientos de vitamina A sin exceder los límites seguros.

T/Agencias