
El presidente de Estados Unidos Donald Trump a poco tiempo de cumplir un año en el poder, durante este 2025 ordenó múltiples ataques a diversos países, argumentando que lleva a cabo una lucha contra el terrorismo o el narcotráfico.
Yemen, fue el primero en atacar durante el mes de marzo, a través de la Operación Jinete Duro, contra los hutíes de ese país, donde Washington mantuvo agresiones constantes en desde esa fecha hasta mayo. El 18 de abril, Trump ordenó la destrucción del puerto de Ras Isa, ubicado en el oeste de Yemen y controlado por las fuerzas hutíes.
Esa misma jornada, el líder de los hutíes afirmó que en un solo mes EEUU había bombardeado Yemen más de 900 veces, incluyendo ataques con aviones y buques de guerra. El 6 de mayo, Trump anunció el cese de sus ataques, afirmando que, «los hutíes ya no quieren luchar. Haremos honor a eso y detendremos los ataques», dijo.
Irán fue otro de los países que recibió ataque estadounidense, mediante una estrategia denominada El martillo de medianoche, un ataque considerado para Trump como exitoso, contra tres tres instalaciones nucleares de Irán.
Esta operación, efectuada el 21 de junio y en medio de la guerra de 12 días entre Israel e Irán, incluyó a las plantas de Fordo, Natanz e Isfahán. Una vez finalizado el bombardeo, amenazó a Teherán con un ataque mucho mayor si no se alcanzaba un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y afirmó que las instalaciones quedaron totalmente destruidas. Por su parte, la república islámica aseguró que solo habían sufrido daños y además habían sido evacuadas con antelación.

Le sigue Somalia, con las agresiones en contra de los yihadistas, los cuales se multiplicaron por 10 durante el mandato de este año de Trump. Para finales de noviembre, el Comando Africano de Estados Unidos (Africom) confirmó que se habían realizado más de 100 ataques en este año, en comparación con los 10 que se llevaron a cabo en 2024.
La última de estas agresiones sucedió a finales de noviembre, cuando el Ejército estadounidense participó en un ataque aéreo y, al parecer, en combates que duraron hasta cuatro horas con yihadistas del Estado Islámico (EI) en el norte del país. La operación se llevó a cabo en coordinación con el Gobierno federal de Somalia.
Otra de las Operaciónes que se hizo sentir fue el Ojo de halcón en Siria. A mediados de diciembre, el Comando Central de las Fuerzas Armadas de EEUU, informó que se había realizado un masivo golpe en contra de decenas de objetivos del EI en Siria, como represalia por el asesinato de dos militares y un intérprete estadounidenses el 13 de diciembre a manos de un tirador del Estado Islámico.
Durante este año las fuerzas estadounidenses y jordanas han atacado más de 70 objetivos del Estado Islámico en Siria, con más de 100 municiones de precisión. Finalmente, Un regalo de navidad en Nigeria, en plena época navideña, Trump sorprendió con un ataque «poderoso y mortal» contra integrantes del EI en Nigeria, luego de haber advertido por varias semanas que las autoridades locales habían fallado en impedir la persecución de la población cristiana del país por parte de «terroristas islámicos».

Venezuela bajó asedio
La presencia de fuerzas estadounidenses en el mar Caribe y los posteriores ataques a presuntas narcolanchas, también se han consolidado como ataques estadounidenses en 2025. Desde que Washington justificó esta operación bajo el argumento del supuesto combate al narcotráfico, responsabilizando, sin presentar pruebas, al Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, de contribuir al tráfico de drogas.
Con el paso de los meses, la narrativa oficial de Washington experimentó un giro previsible. Tal como había denunciado el Gobierno venezolano, el supuesto foco en el narcotráfico dio paso a un discurso abiertamente centrado en el control y la apropiación ilegal de los recursos energéticos del país suramericano, en un contexto de creciente presión económica y amenazas de uso de la fuerza.
En las últimas semanas, EEUU ha incautado al menos dos buques petroleros, en un acto tildado por Caracas de «robo» y piratería». La operación militar estadounidense también ha tenido consecuencias letales. Más de 100 personas han muerto como resultado de más de una veintena de bombardeos contra pequeñas embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, sin que EEUU haya demostrado públicamente la vinculación de estas con actividades ilícitas.

T/Con información RT

