Un comunicado oficial del Ministerio de Comercio de China confirmó que los mandatarios de Pekín y Washington sostuvieron conversaciones estratégicas en la capital del país asiático, logrando acuerdos de gran envergadura que abarcan reducciones arancelarias recíprocas, la compra masiva de aeronaves estadounidenses y la eliminación de barreras en el sector agrícola.

El presidente estadounidense, Donald Trump, adelantó que se han consolidado «grandes acuerdos comerciales en beneficio de las dos naciones», detallando previamente que el gigante asiático accedió a la compra masiva de soja, aviones Boeing y petróleo de EEUU

Los pilares del acuerdo bilateral

Las delegaciones económicas, que venían de realizar consultas preparatorias secretas en Corea del Sur el pasado 13 de mayo, mantuvieron intercambios calificados como “francos, profundos y constructivos” bajo los principios de respeto mutuo y beneficio compartido.

Los resultados principales se agrupan en tres áreas:

  1. Aviación y Energía

China y Estados Unidos alcanzaron arreglos definitivos para la adquisición china de aviones comerciales estadounidenses, asegurando además las garantías de suministro hacia el gigante asiático de motores y piezas aeronáuticas esenciales para su flota.

A esto se suma el compromiso de Pekín de incrementar significativamente la importación de crudo norteamericano.

  1. Flexibilización Arancelaria e Inversiones

Ambas potencias acordaron disminuir tarifas sobre productos de interés equivalente para dinamizar el intercambio.

Para dar seguimiento a estos consensos, se anunció la creación de dos nuevos organismos técnicos de alto nivel: El Consejo de Comercio, encargado de discutir de manera permanente las futuras rebajas de aranceles y la eliminación de trabas burocráticas.

El Consejo de Inversiones, diseñado para abordar de forma directa las preocupaciones y normativas que afectan a las empresas de capitales mixtos en ambos territorios.

  1. Destrabe al sector agrícola y pesquero

El diálogo permitió destrabar vetos recíprocos de acceso a mercado y barreras no arancelarias mediante compromisos específicos: Washington promoverá soluciones a las demandas chinas sobre productos lácteos, la flexibilización de retenciones automáticas a productos acuáticos, la exportación de bonsáis con sustrato y el reconocimiento sanitario de zonas libres de gripe aviar en la provincia de Shandong.

Mientras que Pekín agilizará el registro de instalaciones para la importación de carne vacuna y revisará los vetos a las exportaciones de carne avícola procedentes de determinados estados norteamericanos.

Una tregua estratégica a largo plazo

El enfoque de la agenda presidencial estuvo centrado en estabilizar los lazos bilaterales, mejorar la confianza mutua y alejar el fantasma de una nueva guerra de divisas o aranceles descontrolados.

En ese sentido, los líderes de ambas naciones acordaron impulsar una relación estratégica estable y constructiva que rija durante los próximos tres años y más.

Aunque las fuentes oficiales precisaron que los equipos económicos continúan negociando los detalles específicos y la letra chica de los contratos, la reactivación de las compras chinas de soja y manufactura pesada representa un balón de oxígeno para el sector exportador e industrial de los Estados Unidos.

En el caso de China, el país asegura el suministro tecnológico y de materias primas necesario para sostener su ritmo de crecimiento.

T| TELESUR