
En una maratónica sesión que se extendió hasta la madrugada de este jueves 16 de julio, el bloque oficialista en el Senado de Chile logró imponer su estrecha mayoría de 26 votos contra 24 votos de la izquierda, despachando así su tercer trámite la polémica reforma económica del Gobierno de José Antonio Kast.
Desde la centro-izquierda y la izquierda catalogaron la jornada como un duro golpe para el financiamiento del Estado, alertando que las medidas aprobadas son regresivas, benefician principalmente a los sectores de mayores ingresos y merman gravemente los recursos necesarios para salud, educación y vivienda.
El proyecto, que ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde la derecha cuenta con mayoría, enfrenta un camino cuesta arriba en términos de legitimidad social: un 56 por ciento de la ciudadanía rechaza la rebaja de impuestos empresariales según la encuesta Cadem, mientras el propio Gobierno ha tenido que sincerar a la baja sus expectativas de crecimiento para el término de su mandato.
Durante el debate en particular, senadores de oposición expusieron con fuerza cómo las normas estructurales del proyecto debilitan la recaudación fiscal y favorecen la concentración de la riqueza al incluir la reducción gradual del Impuesto de Primera Categoría (IDPC) del 27 al 23 por ciento para las grandes empresas.
T| TELESUR

