El avión espacial experimental reutilizable de China, que se cree es su vehículo secreto, regresó a la Tierra tras más de ocho meses en órbita, marcando un hito en la oculta competencia entre Estados Unidos y China por perfeccionar esta tecnología. La nave, que fue puesta en órbita en diciembre, aterrizó 268 días después en un lugar no revelado, y las autoridades chinas calificaron su misión de prueba como un “éxito completo”.

China no ha detallado las tecnologías probadas ni ha mostrado imágenes de la nave desde que comenzó a operar en 2020, y no ha confirmado su nombre, aunque se sospecha que se trata del avión espacial “Shenlong”. Este tipo de aeronaves son reutilizables y pueden operar en la atmósfera y en el espacio, y aunque se presentan como proyectos civiles, su propósito real sigue siendo incierto, suscitando especulaciones sobre aplicaciones militares.

Los aviones espaciales son valorados por su capacidad para realizar diversas misiones en órbita y mejorar la tecnología de naves reutilizables. Analistas indican que, aunque China promueve fines pacíficos para su nave espacial, podría estar desarrollando capacidades antiespaciales, beneficiándose de la tecnología adquirida.

En comparación, el X-37B de EE.UU., que ha estado en funcionamiento más tiempo, se describe como una nave espacial reutilizable que realiza experimentos en el espacio. Si bien ambos programas son altamente secretos, se sospecha que el X-37B también podría estar vinculado a actividades encubiertas.

China, al avanzar en su programa espacial, busca reducir la brecha con EE.UU. en capacidades militares, comerciales y científicas, apuntando a convertirse en la segunda potencia espacial del mundo.

Con Información de CNN