
Se trata de un Sturmgeschütz del tipo StuG III, uno de los vehículos de cadenas más producidos por la Wehrmacht. Según la Oficina Federal de Gestión de Bienes Inmuebles en Francia, en hallazgos de este tipo suelen aparecer solo restos aislados o piezas de vehículos, y justo este descubrimiento lo muestra en un estado muy conservado.
A diferencia de los carros de combate clásicos, el vehículo hallado no dispone de torre giratoria. El cañón estaba fijado hacia delante, de modo que para apuntar había que mover todo el vehículo. En aquella época, el conglomerado armamentístico Rheinmetall fabricó más de 9.300 unidades, el cañón era muy apreciado.
Se dice que la producción se mantuvo hasta las últimas semanas de la guerra y no terminó hasta abril de 1945. Los Sturmgeschütz se empleaban sobre todo para combatir los carros de combate enemigos. El vehículo hallado pertenecía a una brigada estacionada en Nordholz, desplegada principalmente en Francia.
No está claro si el propio Sturmgeschütz llegó a entrar en combate allí, de momento no puede demostrarse de forma concluyente. Según los expertos, el vehículo estuvo operativo durante un periodo prolongado, a ello apuntan al menos 17 marcas blancas en el tubo del cañón. De acuerdo con los arqueólogos, estas señales se añadían probablemente por cada carro de combate enemigo destruido.
El vehículo se puede abrir sin dificultad, explicó el arqueólogo Andreas Hüser a la agencia dpa «La vista del interior es muy impresionante». El asiento del conductor se ha conservado, al igual que los dispositivos de la pieza. «Es verdaderamente agobiante lo estrecho que es».
El Sturmgeschütz tenía una dotación de cuatro soldados. Mientras el conductor se sentaba en la parte delantera del vehículo, otro soldado manejaba el cañón. El comandante coordinaba la operación y daba la orden de fuego, y un cuarto hombre se encargaba de recargar el arma.
Según los arqueólogos, el Sturmgeschütz fue enterrado por los aliados poco después del final de la guerra junto con otros materiales militares. En las excavaciones también han aparecido restos de munición y pequeños fragmentos de granadas. Como el vehículo yacía al borde de un talud, en arena seca, se ha conservado excepcionalmente bien.
En varios puntos aún se aprecian restos de la pintura de camuflaje original, y partes del tren de rodaje parecen casi intactas pese a haber permanecido enterradas durante décadas. En agosto está previsto trasladar el Sturmgeschütz a Munster, en la región de Lüneburger Heide, donde especialistas lo estabilizarán y restaurarán. Después se planea ceder el vehículo al Museo de Historia Militar de la Bundeswehr en Dresde, donde podrá ser visitado.
T/Agencias

