
El ver al venezolano Gleyber Torres con barba fue la primera señal de su nuevo comienzo cuando los Tigres iniciaron sus Entrenamientos de Primavera con el equipo completo. Claro, no podía dejársela crecer durante la temporada en sus siete años con los Yankees.
“A mi esposa le gusta. A mi hijo le gusta de verdad”, reconoció el intermedista. “Primera vez”.
La otra señal de que Torres estaba listo para seguir adelante llegó cuando le preguntaron sobre los comentarios a principios de este mes por parte del gerente general de los Yankees, Brian Cashman, quien dijo que había adquirido a Jazz Chisholm Jr. el año pasado para que jugara en la segunda base, pero que Torres no estaba dispuesto a cambiar de posición.
“Para ser honesto, no sé qué está pasando allá”, expresó Torres. “Creía que todo estaba bien, pero parece que no. No quiero hacer ningún comentario, sino simplemente pasar la página. Lo que sea que tengan, lo tienen. Sólo estoy enfocado en mis metas este año para mejorar y ayudar a mi equipo”.
Los Felinos son ahora el equipo de Torres, después de que el veterano firmara un contrato de un año y US$15 millones en diciembre. Es una oportunidad para que el intermedista demuestre un repunte y recupere su valor en el mercado. Pero mientras Torres hablaba sobre su oportunidad, habló más sobre la situación del equipo que sobre la suya, comentando cómo la espectacular marcha de Detroit hacia los playoffs en la recta final fue lo que le llamó la atención para firmar.
“Soy una persona sencilla. Quiero dar el 100% cada vez que juego, tratar de ayudar al equipo a ganar y hacer todo por el equipo”, declaró Torres. “Lo que hicieron el año pasado fue impresionante y los Tigres demostraron a los aficionados que pueden ganar. Sólo vine a ayudar con esa mentalidad, la mentalidad de ganar, primero llegar a la postemporada y luego intentar llegar a la Serie Mundial”.
El lunes empezó el recorrido. Mientras los jugadores del cuadro interior de los Felinos trabajaban en los terrenos de prácticas de Tigertown, Torres fildeaba roletazos y practicaba doble-plays en la segunda base y platicaba con el entrenador del cuadro interior, el puertorriqueño Joey Cora. El extorpedero, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown y asesor especial de los Tigres, Alan Trammell, no estaba lejos.
Torres dijo que había estado hablando por teléfono con Cora durante la temporada muerta después de firmar, estudiando sus puntos fuertes y debilidades a la defensa, más cómo puede mejorar. Torres es todo oídos. Es obvio que quiere quedarse en la segunda base, pero está consciente de las críticas y quiere encararlas.
“Desde el primer día que firmé, hemos platicado, compartiendo información sobre lo que me gusta y dónde puede ayudarme”, explicó Torres. “Hoy fue el primer día que practiqué aquí con él. Trabajamos temprano; todo va bien. Será una temporada larga y habrá mucho trabajo. Sé cuál es mi debilidad y simplemente vengo a hacer mi trabajo, mejorar y ayudar al equipo. Sé que Cora puede hacer esas cosas por mí y ayudarme”.
Torres tuvo una calificación de -4 Outs Sobre el Promedio el año pasado en la intermedia, según Statcast. Fue calificado positivamente en las jugadas llegando hacia la bola y en las jugadas hacia su derecha, pero negativamente en las jugadas hacia la inicial y en las jugadas hacia atrás. En su carrera en las Mayores, no ha tenido una calificación positiva en Outs Sobre el Promedio en campaña alguna.
Pero Torres tiene al manager A.J. Hinch entre sus creyentes en que puede dar un giro.

