El Gobierno de Tailandia anunció la suspensión inmediata de la declaración conjunta firmada recientemente con Camboya, la cual buscaba la desescalada y normalización de sus relaciones bilaterales.

La drástica decisión fue comunicada por el primer ministro y ministro del Interior, Anutin Charnvirakul, como respuesta a la explosión de una mina terrestre en la zona fronteriza, que dejó un saldo de dos soldados tailandeses heridos, uno de ellos con la pérdida de una pierna. Este incidente reaviva la histórica disputa territorial y pone en pausa los frágiles avances logrados a finales de octubre en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

La detonación ocurrió la mañana del lunes, según reportes del servicio de relaciones públicas de la Segunda Región Militar del Ejército tailandés, confirmando la gravedad del suceso. Uno de los militares sufrió una conmoción cerebral grave, mientras que el otro perdió una extremidad, lo que fue el catalizador para que Bangkok tomara medidas inmediatas. La acción unilateral de Tailandia subraya la volatilidad de la situación fronteriza y la desconfianza que persiste a pesar de los esfuerzos diplomáticos por alcanzar una paz duradera.

«Todo lo que estamos haciendo (en cumplimiento de la declaración) debe suspenderse de inmediato. He dado instrucciones al Ministerio de Defensa y al Ministerio de Exteriores para que actúen solo de acuerdo con los intereses de Tailandia», declaró el primer ministro Charnvirakun en una rueda de prensa en el Cuartel General de la Policía. Esta firme postura evidencia la prioridad que el gobierno tailandés otorga a la seguridad nacional y la protección de sus fuerzas armadas ante lo que considera una continua amenaza.

La declaración suspendida se había formalizado en la cumbre de la Asean en Kuala Lumpur y fue incluso catalogada por el presidente estadounidense, Donald Trump, como un «acuerdo de paz», al haber participado como mediador. Dicho pacto incluía puntos cruciales como la retirada de equipo militar pesado de la frontera, el desminado de las zonas de conflicto y la liberación de prisioneros militares camboyanos.

Sin embargo, este nuevo incidente con minas terrestres demostró, según Charnvirakun, la persistente hostilidad del país vecino.

T/Telesur