
El artista venezolano Óscar Olivares inauguró el mural de tapas plásticas más alto del mundo con 13 metros de elevaciónen Zacamil, San Salvador. Este proyecto no solo destaca por su escala, sino por su origen sostenible, construido con más de 100. 000 tapones reciclados gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad, voluntarios y organizaciones locales.
Ubicado específicamente en el edificio 88, la pieza central, la obra es una reinterpretación de la célebre Gioconda, aunque con una identidad profundamente local. Olivares, transformó el ícono de Da Vinci en una «Gioconda salvadoreña» de piel morena y cabello rizado, compuesta con los colores de la bandera nacional.
Según el autor, la obra no retrata a una persona específica, sino que simboliza al ciudadano común, representando el renacimiento de América Latina a través de su gente. La técnica empleada por el muralista resalta por su pureza, ya que las tapas fueron instaladas conservando sus colores originales, sin intervención de pintura.
Este proceso creativo fue posible gracias a la recolección masiva liderada por los vecinos y la Asociación Nacional de Recolectores y Recicladores de El Salvador (Asonares), contando además con el soporte de la iniciativa Custom Made Stories Foundation y la empresa Full Painting.Aunque Aunque Olivares ha llevado su talento a más de 20 países, exhibiendo en escenarios como el ArtExpo New York y realizando murales en ciudades como Madrid, París y Riad, esta intervención en Zacamil se corona como la más grande de su trayectoria.
T/Agencias

