
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (EEUU), anunció en su red social, Truth Social, que está dispuesto a imponer un estado de emergencia en Washington D.C. y asumir el control directo de la ciudad, después de que la alcaldía decidiera suspender la cooperación entre la Policía local y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
En ese sentido la alcaldesa de la capital estadounidense, Muriel Bowser, informó que la Policía Metropolitana dejará de colaborar con ICE en operativos de detención y deportación de personas migrantes. Esta decisión responde a una política local que busca limitar la participación de las fuerzas policiales en tareas migratorias que corresponden al Gobierno federal.
En reacción, Trump afirmó que si no se revierte esa medida tomará acciones ejecutivas que incluirían la declaración de una emergencia nacional y la federalización de funciones de seguridad en la ciudad. El mandatario argumentó que la suspensión de la cooperación con ICE pondría en riesgo la seguridad de los residentes y los negocios de la capital.
En agosto de este mismo año, el presidente ya había ordenado un despliegue temporal de la Guardia Nacional en Washington D.C., con el argumento de que los niveles de criminalidad en la ciudad eran elevados.
Justificó esa medida con comparaciones entre la capital estadounidense y ciudades latinoamericanas con altos índices de violencia, aunque esos datos han sido puestos en duda por analistas medios de comunicación internacionales y autoridades metropolitanas.
Trump ha vinculado de forma reiterada la migración con el aumento del crimen y ha promovido una agenda de seguridad basada en medidas punitivas, no en políticas públicas para atender las causas estructurales del problema.
En años anteriores ha hecho amenazas similares contra otras ciudades administradas por autoridades del Partido Demócrata, como Chicago o Baltimore, cuando estas adoptaron posturas contrarias a sus políticas migratorias.
El Presidente también declaró que, gracias a su intervención, Washington D.C. ha dejado de ser una de las ciudades más peligrosas del país y que ahora es una de las más seguras. Sin embargo, informes locales señalan que las tendencias en criminalidad responden a múltiples factores y que los cambios no pueden atribuirse únicamente a la presencia temporal de fuerzas federales.
T/Telesur

