El Presidente estadounidense, Donald Trump, y el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, se reunieron este viernes en la Casa Blanca en lo que pareció una reunión de trabajo amistosa,

“Cuanto mejor le vaya, más feliz seré yo”, dijo Trump, que trató con una cortesía inusual en él a un rival político, y solo un día después de proponer la pena de muerte para seis congresistas demócratas.

“Estoy convencido de que hará un buen trabajo en Nueva York”, añadió el anfitrión (sentado a la mesa del Despacho Oval) del invitado, que permaneció de pie en un improvisado encuentro ante la prensa. “Creo que va a sorprender a muchos conservadores”.

“No estamos de acuerdo en casi nada, pero le ayudaremos a hacer un gran trabajo”, prometió Trump en el turno de las preguntas. “Algo nos une. Los dos queremos que le vaya muy bien a nuestra ciudad”.

Mamdani habló de un encuentro muy productivo, “que se enfocó en una admiración y un amor compartidos por Nueva York”, así como en “la necesidad de mejorar el coste de la vida para quienes tratan de costeársela en la ciudad más cara de Estados Unidos”. También dijo que estaba deseando colaborar con la Casa Blanca. “Ha sido una gran reunión”, aclaró el presidente una y otra vez.

Ese cambio de actitud de Trump con alguien a quien ha atacado repetidamente en los últimos meses tal vez se deba a su debilidad conocida por el carisma ajeno, del que su invitado anda sobrado.

T/El País