El 3 de septiembre de 2024 será recordado como un día oscuro en la historia de Georgia, Estados Unidos (EE. UU). Colt Gray, un muchacho callado de 14 años, estudiante de la secundaria Apalachee High School de Winder, salió de su clase de Algebra a media mañana para cambiar el rumbo de su vida. Su pecado no sería no haber pedido pase para retirarse, sería retornar con un arma estilo fusil semiautomático y asesinar a dos profesores y dos compañeros.

Hasta los momentos de este escrito las razones del triste hecho en la escuela secundaria de Georgia se desconocen. Sin embargo, algunos medios refieren que el año pasado tanto Gray como su padre fueron investigados por unas amenazas de tiroteo que se difundieron en internet, y que además acompañaban fotografías de armas. Todo apuntaba a que el joven tranquilo que, según sus compañeros, contestaba solo con monosílabos cuando se le hablaba, estaba involucrado. ¿Había tranquilidad en su mente?

El sueño americano de las armas

Al ser interrogado en mayo de 2023, el padre del adolescente responsable del tiroteo de Apalachee reconoció tener armas en casa; supuestamente, estas no estaban al alcance del joven. No se trata de justificarlo, pero señor Gray no es el único que en EE. UU. que posee un arma en casa, como quien tiene un sacacorchos por si acaso.

Un estudio realizado en 2017 por la cadena CNN reveló que, según la organización suiza Arms Survey, en el país norteamericano existen 120 armas de fuego por cada 100 estadounidenses. “Ninguna otra nación tiene más armas civiles que personas”, refiere el mencionado reportaje que, además, presenta una gráfica que compara la tenencia de armamento por cada 100 habitantes. Llama la atención que Yemen, país que para el momento tenía siete años de guerra interna, registraba 53 armas por cada 100 habitantes… pero hay más.

La misma gráfica refiere que en 2017, Venezuela poseía 18 armas por cada 100 habitantes. Paradójicamente, este mismo año del estudio, la administración de Donald Trump, en aquel entonces presidente del país con aproximadamente 566.67% más armas en su territorio que las existentes en tierras venezolanas, impuso sanciones bajo la excusa de que en la nación suramericana se vivía en un caos interno. ¿Y los platos sucios de la casa?

Lo cierto es que la organización suiza de supervisión de armamento en el mundo, detalló que para el mencionado año del estudio los estadounidenses poseían “393 millones de los 857 millones de armas civiles disponibles, lo que supone alrededor del 46% del arsenal civil mundial”. Destaca el artículo de CNN que esto también se traducía en que 44% de los adultos en EE. UU. viven en un hogar con un arma.

Bajo el derecho constitucional, la tenencia de armas se ha implantado en la cultura del país del “Sueño americano”, olvidando a una población vulnerable al constante bombardeo comunicacional de violencia que por décadas ha estado expuesto a través de los medios de información, la industria del cine, el entretenimiento y ahora las redes sociales.

Cifras alarmantes

Con los lamentables acontecimientos en Winder, Georgia, de acuerdo a un análisis de la mencionada cadena de información, 45 tiroteos se han registrado en EE. UU. en estos nueve meses de 2024. Lo más preocupante es que de acuerdo con los datos aportados por el medio, de esta alarmante cantidad, 32 ocurrieron en lo que llaman “campus K-12”, que son las instituciones educativas que atiende las edades comprendidas entre los 5 a 18 años. Justo el período de desarrollo moral en un ser humano.

Solo el año pasado, en las escuelas de EE. UU. se registraron 82 tiroteos y más del 50% de ellos ocurrieron igualmente en estas instituciones de educación en las primeras edades. Una cifra récord en el país desde 2008.

Aunque esta nación posee desde 1994 una ley federal encargada de regular la tenencia de armas dentro de las escuelas, al parecer la norma ha sido poco utilizada. Los crecientes niveles de violencia han ido en ascenso y las medidas que han implementado algunas instituciones educativas como colocar en las entradas detector de metales o exigir el uso de mochilas transparentes, ha sido burlada por quienes crecen en la cultura de que tener un arma es poseer un amuleto contra los males.

El tema de la violencia y el uso de las armas da mucha tela que cortar, lo preocupante es que el país de donde se manejan “los controles de contenido” de las principales plataformas digitales y redes sociales es justamente EE. UU. Esta nación aun no pareciera encontrar el cascabel al gato del armamento que cada cierto tiempo se le escapa de las manos, como en efecto ocurrió el pasado 3 de septiembre, y ocasiona la lamentablemente de cuatro personas asesinadas.

La educación es un factor determinante y fundamental para contrarrestar esta distorsión de la convivencia humana, que normaliza la tenencia de armas y descuida los factores negativos que pudiese acarrear esta cultura. Queda entonces de cada país y a su vez de cada núcleo familiar, inculcar en las nuevas generaciones los medios pacíficos para resolver los conflictos y la desarticulación de la violencia que moldea y programa las mentes, especialmente, de las edades tempranas, para que hechos lamentables como el de la secundaria Apalachee High School de Winder no se repitan en ninguna localidad del mundo.