
Los caballos se caractrizan por ser animales imponentes, pero muchas personas ni siquiera imaginan que también poseen una gran sensibilidad. Los equinos tienen un nivel de percepción muy específico, como lo demuestra un estudio científico reciente, publicado en la revista Plos One. La investigación muestra que los caballos son capaces de oler el miedo humano y esto altera su propio comportamiento.
La investigación, dirigida por la Dra. Plotine Jardat (doctora en comportamiento y bienestar equino) y su equipo en el Instituto Francés de Equitación, fue más allá de estudios anteriores que ya demostraban que los caballos responden a las expresiones faciales y al tono de voz, centrándose específicamente en el olfato.
El nuevo estudio encontró pruebas de que los caballos no solo detectan, sino que también reaccionan a los olores emocionales humanos. Un grupo de voluntarios participó en la investigación en dos etapas: primero, utilizaron compresas de algodón en las axilas mientras veían escenas de películas alegres, como el número musical de Cantando bajo la lluvia, por ejemplo, y la canción We Go Together de la película Grease. El objetivo era generar un sudor asociado a la alegría.
Luego, con nuevas compresas, vieron 20 minutos de la película de terror La entidad para inducir el miedo y recoger el sudor derivado de esta sensación. Los investigadores también recogieron olores de control sin ninguna asociación emocional.
Una vez hecho esto, los caballos que participaron en el estudio fueron expuestos a estos olores corporales humanos (de alegría, de miedo y el último, que no tenía emociones definidas) mediante compresas sujetas dentro de bozales especiales que los caballos utilizaron durante las pruebas.

¿Como se comportaron?
Se midió la frecuencia con la que un caballo de prueba interactuaba con el investigador, según lo que olía, tanto mientras se le cepillaba como mientras la misma persona permanecía ligeramente alejada del animal. Los caballos que olieron las muestras de miedo interactuaron y tocaron menos a la persona que los del grupo de control o los que olieron las muestras de sudor derivadas de “momentos de alegría”.
También probaron la reacción de los caballos ante sustos y objetos nuevos. Abrieron repentinamente un paraguas cerca de un cubo con comida para probar el susto. Y también presentaron a los caballos una escultura hecha de materiales desconocidos para ellos (compuesta de linóleo, plástico y cuerda) y observaron su comportamiento.
La investigación demostró que los caballos presentaban cambios conductuales y fisiológicos distintos cuando se les exponía a olores humanos relacionados con el miedo. Parecían más alertas, reactivos a acontecimientos repentinos y menos propensos a acercarse y tocar a las personas que tenían cerca.
Además, a lo largo del estudio, los caballos también mostraron un aumento en la frecuencia cardíaca máxima, lo que indica estrés, durante la exposición al olor del miedo de los humanos. Un punto importante que se destaca en la investigación es que estas respuestas se produjeron sin ninguna señal visual o vocal de miedo por parte de los humanos, solo con el olor recogido.
T/NG

