
Natchaieving Méndez
Comienza el año escolar, el gran reloj ha marcado el día de transición entre la flexibilidad vacacional y el compromiso académico. La ansiedad se siente en el ambiente: “¿cómo será el nuevo docente?”, “¿las materias serán muy difíciles?”, “¿tendré muchos amigos?”, “¿las clases serán aburridas o divertidas?”. El torbellino de preguntas ocupa las mentes de los aprendices.
Sin embargo, no solamente son las niñas, los niños y los adolescentes quienes experimentan este huracán de emociones y pensamientos. Cerca de ellos, en las cabezas de sus adultos acompañantes, las palabras madrugar, puntualidad, mensualidad, finanzas, útiles, calidad académica, tareas, reuniones, adaptación, chat de padres activo, se convierten en el pájaro carpintero que hacen que el inicio de las clases sea el detonante de lo que se denomina estrés parental.
«Volver a la rutina de madrugar, arrear a la chama para salir a la hora y llegar puntual, estar pendiente de que estén limpios los uniformes y que no le falte nada: desayuno, merienda”, son algunos de los pensamientos que en los últimos días ocupan la atención de Joeli Martínez, quien además de ser madre de una joven que está en el último año de Educación Media, debe balacear este rol con el que su profesión le exige.
Y es que en esta época los factores que más generan estrés y ansiedad en las madres, padres y adultos acompañantes del proceso educativo, son el tiempo y el impacto económico que esta época amerita.
En este último aspecto, para Omar Arias, padre de una joven que también cursa el último año de Bachillerato, la compra de los útiles, uniformes e implementos que su hija requiera para su formación son fuente de preocupación. “Siempre uno está pendiente de esa parte pues que es importante que se pueda lograr comprar todas estas cosas”, refiere.
De allí que los padres consultados destacan la importancia de la planificación con antelación, pues esta contribuirá a encontrar descuentos que pueden aliviar parte del compromiso económico. Igualmente, la reutilización de materiales del año anterior y la comparación de los precios entre diferentes tiendas son estrategias útiles para reducir costos.
Escuela – familia: aliados imprescindibles
Steve Merlo es padre de dos jóvenes que cursan estudios en diferentes niveles educativos (Media básica y universitario). Desde su experiencia, la ansiedad y el estrés de los padres también puede partir en conocer si en la institución en la que estudian sus hijos, se hayan realizado los ajustes necesarios en pro de mejorar la metodología para las clases y las evaluaciones.
Refiere que además de la adecuación del sistema académico, otra arista que les preocupa es la expectativa de la relación estudiante – profesor – representante, especialmente, cuando le corresponde cursar estudios con docentes con los que anteriormente no se han tenido buenas relaciones, así como con nuevos educadores que ingresan a la institución.
En concordancia, Omar Arias comenta que la preocupación surge pues siempre se tiene la expectativa de que los docentes que orienten a los muchachos sean los mejores y que tengan las estrategias adecuadas para facilitar el aprendizaje de los estudiantes.
“También revisamos mucho lo que es la materia que le van a dar y qué cosas van a hacer, lo que se va a ver en ese año; es un ritual que tenemos aquí con María Juliana” destaca Arias quien enfatiza que la manera en la que minimizan la preocupación es trabajar en equipo como familia e involucrarse en las actividades del colegio para brindar mayor seguridad a su hija frente a los retos que se les presentará.
Claves: Estructura, planificación y comunicación
Laura Prado es psicóloga en una institución privada del estado Miranda que cubre los tres primeros niveles educativos contemplados en Venezuela (Inicial, Primaria y Media). Al ser consultada sobre el tema, la especialista refiere que el estrés parental de inicio de año escolar puede influir en los estudiantes dependiendo de cuánto lo maneje y demuestre el adulto.
“Normalmente en la vida diaria se encuentran agentes estresores, pero si estos sobrepasan a los padres y reaccionan desproporcionadamente, podría afectar el bienestar de sus hijos, como interferir en las expectativas que tengan los niños del nuevo año escolar, obtener un bajo rendimiento académico o tener un proceso adaptativo complejo, más si están iniciando una nueva etapa o en un nuevo colegio” destaca.
Es por ello, que un aspecto fundamental resaltado por la psicóloga es que en circunstancias de estrés o ansiedad las familias tengan una comunicación directa con la institución educativa, a fin de que esta última pueda estar enterada de las situaciones que pudiesen afectar a los estudiantes. Además, la escuela o el liceo pueden proporcionar la ayuda requerida para contribuir a minimizar el o los agentes estresores, así como sus consecuencias.
Prado subraya que ante cualquier situación de estrés o ansiedad es importante que los padres expliquen a sus hijos las circunstancias por las que están pasando, siempre con un lenguaje adecuado. También, orienta a que se indague cómo se sienten las niñas, niños y jóvenes para que como grupo familiar busquen estrategias para mitigar o evitar un estado de crisis.
«Como adultos tenemos que ser factores protectores para los niños, saber que, a pesar de las situaciones estresantes y conflictos que podamos estar atravesando, lo primordial es entender que en la cabecita de ellos, que todavía está en proceso de maduración, puede que no entiendan algunas cosas, que les afecte como le decimos las cosas o cómo afrontamos y lidiamos con el día a día”, recalca.
Además de la conversación con los hijos, refiere Prado, es fundamental que pese a las múltiples responsabilidades laborales que enfrentan, los padres incluyan en su agenda diaria momentos dedicados no solo a las tareas escolares, sino también a la conversación y al juego.
Aunque el tiempo disponible puede ser limitado, es esencial considerar esta dedicación como una necesidad y una responsabilidad inherente a la crianza de los niños y jóvenes, por lo que mantener una estructura y una rutina es fundamental para establecer el equilibrio.
Equilibrar los procesos internos, de acuerdo con la psicóloga, es el paso por el que todo padre debe partir para mitigar una situación de estrés y ansiedad por el inicio del año escolar, por lo que la reflexión y la autoevaluación del adulto será de vital importancia para contribuir con la formación y la crianza de las niñas, niños y jóvenes.

