
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, decidió personalmente conceder asilo político al expresidente sirio Bashar al Assad, afirmó este lunes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El portavoz señaló que la agenda del líder ruso no incluye actualmente ninguna reunión con Al Assad.
Asimismo, Peskov apuntó que no tenía nada que decir sobre el paradero de Al Assad, en respuesta a las publicaciones de que este había llegado a Moscú el domingo por la noche.
Además, añadió que Rusia está firmemente comprometida a mantener el diálogo sobre Siria con todos los países de la región. «Estamos dialogando con otros Estados de la región, también sobre los asuntos sirios. De hecho, en Siria ahora habrá un período muy difícil asociado a la inestabilidad y, por supuesto, es muy importante mantener el diálogo con todos los países regionales en este sentido», indicó el portavoz.
El representante permanente de Rusia ante las organizaciones internacionales en Viena, Mijaíl Uliánov, confirmó que Bashar al Assad y su familia se encuentran en Moscú. «Rusia no traiciona a sus amigos en situaciones difíciles. Esta es la diferencia entre Rusia y EE.UU.», aseveró.
Por su parte, un diplomático estadounidense, bajo el anonimato, mencionó que la posición de Washington entorno al presidente sirio derrocado es que al-Assad «debe pagar por sus crímenes», avanzando que el exmandatario «será perseguido por los canales correspondientes», según reveló Reuters.
Además, el oficial aseguró que el futuro del país está en manos de los sirios, descartando que la Casa Blanca tenga planes de intervenir en el desarrollo de los acontecimientos.
La mañana del domingo 8 de diciembre, las milicias armadas en Siria anunciaron la «caída» del Gobierno de Bashar al Assad, la toma de Damasco y la liberación de todos los presos de la cárcel de Saydnaya, una de las mayores de la capital. En este contexto, el exlíder sirio, que dirigió el país durante 24 años, abandonó la república árabe y voló a Rusia.
Bashar al Assad
Nacido el 11 de septiembre de 1965 en Damasco, Bashar al Assad asumió la presidencia de Siria en el año 2000. Sucedió a su padre, Hafez al Assad, que gobernó el país desde 1971.
Assad estudió medicina en la Universidad de Damasco, graduándose como oftalmólogo en 1988. Luego sirvió como médico del Ejército en un hospital militar de la capital y en 1992 se mudó a Londres para continuar sus estudios. Luego, obtuvo el rango de coronel en la Guardia Republicana de élite.
Tras la muerte de Hafez al Assad el 10 de junio de 2000, su hijo fue nombrado secretario general del partido gobernante y el 10 julio fue elegido para un mandato de siete años. En 2007, Assad fue reelegido por una mayoría casi unánime para un segundo mandato como presidente.
A partir de marzo de 2011, Assad enfrentó protestas antigubernamentales. En septiembre, grupos armados comenzaron a lanzar ataques cada vez más eficaces contra las fuerzas sirias. Los intentos de mediación internacional de la Liga Árabe y las Naciones Unidas no lograron un alto el fuego y, a mediados de 2012, la crisis había evolucionado hasta convertirse en una guerra civil.
En julio de 2012, el círculo íntimo de Assad sufrió sus pérdidas más significativas hasta la fecha, cuando varios altos funcionarios de seguridad murieron por una bomba en el interior de un edificio gubernamental durante una reunión. Entre los muertos se encontraban Dawoud Rajiha, ministro de Defensa, y Assef Shawkat, cuñado de Assad y uno de sus asesores más cercanos.
A fines de 2017, el dominio de Assad en la mayoría de las principales ciudades de Siria se había restablecido, y los grupos armados restantes habían quedado confinados a unos pocos focos aislados de territorio. A mediados de 2018, esos focos se habían reducido a la región de Idlib. Mientras el conflicto se iba calmando en la mayor parte del país, Assad empezó a aplicar políticas para reconstruir Siria, que incluían proyectos de construcción de infraestructuras y nuevos centros de comercio, así como iniciativas para atraer a inversores extranjeros.
A finales de noviembre de 2024, la ofensiva yihadista lanzada desde la provincia de Idlib por una coalición islamista liderada por el grupo armado Hayat Tahrir al Sham desencadenó la mayor escalada de la guerra civil en Siria desde 2019.

