Despertar todos los días a las 5 de la mañana no es una receta universal para el éxito, sino un posible camino directo al cansancio y la frustración, así lo advierten los especialistas en sueño, consultados por medios internacionales. Los expertos sostienen que la hora ideal para levantarse depende sobre todo de la biología de cada persona.

Aunque algunos directivos y deportistas de élite presumen de madrugar a las 5 de la mañana, la mayoría de la población ya duerme menos de lo recomendado. Cada vez más personas duermen cinco horas o menos, a menudo para «ganar» tiempo para hacer ejercicio, ser más productivos o disfrutar de la vida personal, en detrimento de su descanso y salud.

Un especialista en medicina del sueño Michael Breus, de California, explicó que, «despertar a las 5 de la mañana es la segunda cosa más estúpida que he oído en mucho tiempo», declaró. En su opinión, si una persona con tendencia nocturna intenta adaptarse a este horario, «aguantará una semana, se sentirá derrotada y deprimida» asegura.

Por su parte, Russell Foster, profesor de Neurociencia Circadiana en la Universidad de Oxford, compara el enfoque habitual del sueño con un maltrato, se le ve como algo que hay que «dominar y golpear», cuando en realidad «debería abrazarse como a un osito de peluche». Recordó que, la privación crónica de sueño aumenta el riesgo de sufrir problemas cardíacos, depresión, inmunosupresión y demencia.

Cada persona tiene un «cronotipo», es decir, una predisposición genética a ser más activo por la mañana o por la noche. Entre el 55 y el 65 % de la gente son «osos», y rinden mejor entre las 10 y las 14 horas; un 15-20 % son «alondras», que se despiertan de forma natural entre las 6:00 y las 6:30 (solo una pequeña fracción lo hace a las 5:00), y otro 15-20 % son «búhos» nocturnos, aseguran los especialistas.

Algunas señales de alarma, si cuesta mucho despegarse de la cama, si se necesita café constantemente para funcionar o si se duerme mucho más los fines de semana, es probable que la alarma esté puesta demasiado temprano.

Doug Kirsch, expresidente de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, advierte que levantarse a las 5 de la mañana de lunes a viernes y dormir hasta las 8 los sábados y domingos provoca un «jet lag social» que desajusta el ritmo interno. Aunque a veces es inevitable forzar el horario por trabajo o responsabilidades de cuidado, los expertos subrayan que la clave es la constancia.

Mantener, en la medida de lo posible, los mismos horarios todos los días, es lo más recomendable, así como exponerse a la luz solar por la mañana para cortar la producción de melatonina, limitar el consumo de cafeína a partir de media tarde y evitar el consumo de alcohol varias horas antes de dormir, sumado a realizar ejercicio físico intenso por la mañana o durante el día, ya que eleva la temperatura corporal y dificulta la conciliación del sueño si se practica tarde.

T/Agencias