Cada 22 de junio, una efeméride tan atípica como polémica gana espacio en redes y medios de comunicación: el Día Mundial de las Mujeres sin Ropa Interior, o No Panty Day. Lo que empezó como una simple campaña en redes sociales se ha convertido, para muchas, en una jornada simbólica de liberación femenina… y para otras, en una práctica innecesaria o cuestionable.

El origen de esta curiosa celebración se remonta a 2012, cuando un grupo de usuarias de Facebook lanzó una propuesta que llamó la atención de miles de mujeres: pasar un día completo sin usar ropa interior como forma de romper con normas sociales impuestas.

Lo que parecía una simple provocación tomó fuerza en distintos países y terminó consolidándose como una efeméride con gran presencia en medios y plataformas digitales. La fecha no fue elegida al azar: coincide con la llegada del solsticio de verano en el hemisferio norte, marcando el inicio de los días más calurosos del año.

Para muchas mujeres, esta jornada representa una forma de reconectar con su cuerpo, romper con lo establecido y ejercer una forma sutil de protesta contra los convencionalismos de género. Es, aseguran, un gesto de empoderamiento, libertad corporal y desafío a la hipersexualización del cuerpo femenino.

No obstante, no todos comparten esa visión. Algunos sectores critican la efeméride por considerarla innecesaria, poco higiénica o carente de una causa de fondo. Para otros, banaliza la lucha por los derechos de las mujeres al convertir un acto cotidiano en una supuesta manifestación de rebeldía.

Para algunos, se trata de una trivialidad convertida en tendencia. Para otros, es una manera de hablar sobre autonomía corporal, confort, y el derecho a decidir incluso sobre los detalles más íntimos, refiere ABC.