
Yadier Molina pasó de dejar récord de 0-12 en Caracas durante su primera temporada como mánager en la LVBP, a concretar en la capital venezolana el avance a su primera Gran Final del circuito, en su segunda. campaña. La historia del boricua, es un reflejo de Navegantes del Magallanes, en su versión 2025-2026.
El Buque resurgió en el último tercio del juego, una vez más, y venció a Bravos de Margarita 3-2 el domingo, en el Estadio Monumental. Allí, como home club, clasificó a su vigesimoséptima serie por el gallardete, cuarta contra Caribes de Anzoátegui, que le espera en Puerto La Cruz, a partir del martes.
“Lo he dicho muchas veces. Este equipo tiene mucho carácter y me siento muy orgulloso. Pero todavía no hemos logrado la meta principal. Vamos por esa corona”, dijo Molina en medio de la celebración en el parque de La Rinconada a Germán Cartaya, para la transmisión de Televen. “Estos muchachos nos van a matar de un ataque al corazón. Pero no importa la manera, lo importante es ganar”.
En Maracaibo, a Cardenales no le sirvió ser el equipo que anotó más carreras en el Round Robin, el que más bateó y el que contó con la menor efectividad de carreras permitidas. Todo eso quedó en un vano esfuerzo, porque la victoria 3-1 contra Águilas no alcanzó para empatar el segundo lugar y quedó eliminado a una victoria de clasificarse a la Gran Final.
El último partido de esta postemporada para los Cardenales fue bordado por un gran trabajo del abridor César Valdez. El dominicano cerró a todo vapor, tal como lo estuvo haciendo en sus dos salidas previas, al parar a la toletería rapaz en el Estadio Luis Aparicio El Grande.
Ylai Olmos Castillo

