
Natchaieving Méndez
En Venezuela, cada 9 de septiembre se celebra el Día de la Arepa para rendir homenaje a uno de los platos más emblemáticos y representativos de la gastronomía criolla. “Pelúa”, “Reina Pepiada”, “Catira”, “Dominó” y hasta “viuda”, los nombres de la arepa en Venezuela son muchos. Aunque exista esta diferencia, esta “especie de pan en forma de pequeño disco”, tal como lo definió Mariano Picón Salas (1945), es parte casi sine qua non de la mesa criolla.
De acuerdo al mencionado escritor, su nombre “arepa” proviene del idioma cumanagoto “erepa”, que era como nuestros pueblos originarios llamaban al maíz. Y es que la relación entre este plato y los comensales va más allá de la mera satisfacción biológica de calmar el hambre. Pareciera, hasta cierto punto, una vinculación energética ancestral que impulsa a quienes requieren satisfacer su deseo de comer a decidir por esta simple, pero incomparable comida.
El aroma del maíz en el budare es lo primero que atrapa ¿quién no ha sucumbido a este olor tal como aquellas comiquitas en las que los personajes levitaban hacia el origen de la fragancia? Lo mismo pasa con la arepa, que aunque pareciera para los venezolanos algo cotidiano, pues su ausencia hace que lo extraordinario en ella florezca. Si no me cree y le parezco algo exagerada, pregúntele a los nativos de estas tierras que ven un pedazo de este suelo en este patrimonio gastronómico.
Identidad en cada mordisco
El doctor José Gregorio Aguiar López, arduo estudioso de la gastronomía latinoamericana, refiere que la arepa parte de una memoria colectiva que nos evoca nuestras raíces.
“Desde el aroma que expide, justo cuando ya está lista para comer, es la imagen visual que nos atrapa. También es el sonido que hacen sus caras, la palmamos firmemente con las yemas de los dedos; en fin, son todos estos aspectos que se tejen, se destejen y se entretejen al momento de encontrarnos con una arepa frente a frente y estamos en la disposición de volver al vínculo en un viaje experiencial que emerge envuelto en una tradición culinaria única e irrepetible”, evoca el especialista en patrimonio cultural.
Nombrada Patrimonio Inmaterial de Venezuela, dentro de la subcategoría; Culinaria, por parte del Instituto de Patrimonio Cultural del país, el principal ingrediente de la arepa es el maíz, producto que, de acuerdo con los estudios de Aguiar López, tienen registro desde la época precolombina hasta la actualidad.
En concordancia con esto, Picón Salas (1945) destacó que el uso del maíz en la mesa venezolana se remonta a la antigua cultura presente en América desde hace más de cinco mil años, antes de la llegada de los invasores europeos. La imagen de este cereal, esencial tanto para humanos como para animales, se evidencia por la pirámide de Cuicuilco en México que data de hace hasta diez mil años. En las mitologías indígenas, como las del Popol Vuh y los cultos aztecas, el maíz es considerado un regalo divino, simbolizando su importancia en la vida cotidiana y espiritual de los pueblos originarios
Lo cierto es que es parte de la historia venezolana, sirvió de provisión alimentaria a la población más pobre, a los trabajadores, a los misioneros hasta los mismos colonos, quienes le atribuían el nombre de “alimento de afición universal”, refiere Aguiar López.
Venezolana y colombiana: he ahí el dilema
En los últimos años, tal vez debido a la diáspora de los venezolanos en el mundo, la arepa también ha sido fuente de controversia. Hasta una empresa cinematográfica avivó esta discordia entre Colombia y Venezuela al incluir en una película infantil, este alimento como parte de la gastronomía autóctona de los personajes de la historia.
Volviendo a lo referido hace décadas atrás por Picón Salas, el uso del maíz como plato principal viene de tiempos ancestrales, precolombinos, cuando no existían fronteras entre países, así que, adjudicar el origen de un plato a un territorio u otro, cuyos habitantes originarios eran nómadas, resulta una discusión algo estéril.
Al respecto, Aguiar López enfatiza que “la cocina no es geográfica, es una creación colectiva y obviamente originada por el ingenio humano, que se mueve por las regiones y se innova y se re – crea a sí misma de manera permanente”.
Desde la percepción de este especialista, la movilización de los grupos sociales hace que con ello también cambie y se mueva su memoria, su historia y sus saberes, que incluyen costumbres como la gastronomía. “Por eso la cocina viaja por todas las regiones y un platillo de una locación, muy bien podría ser de otra, pero con los ingredientes que allí se dispongan, con el clima que allí predomine y con la personalidad que de allí surja”, recalca.
De allí que bien podría decirse que la arepa es venezolana, pero también colombiana y tal vez de otros países cercanos, pues todo partirá del ingenio de las poblaciones humanas que crean y re-crean con los implementos que encuentren en el entorno y le permitan replicar sus costumbres, que ya entonces se convierten en raíces que serán el origen de otras generaciones.
La creatividad arepística
No existe una manera única de hacer arepas. Aunque una empresa de productos alimenticios venezolana se ha impuesto como sinónimo de harina de maíz, hacer este alimento parte de tener el mencionado cereal. Pilado y triturado como su elaboración indígena o con un producto procesado, la arepa adquiere diversas formas y denominaciones de acuerdo a su relleno.
La creatividad venezolana se evidencia a su más alta expresión al denominar los diferentes tipos de arepa. Son muchos los nombres, pero solo las más populares se han hecho tendencia. Enumeremos algunos mencionados por Erasmusu.com:
*La Viuda: Arepa sin relleno, ideal como acompañante de comidas como sopas, asados y guisos. Es un lienzo en blanco para la creatividad culinaria.
*La Reina Pepiada: Lleva pollo desmenuzado, aguacate, cebolla y mayonesa. Es una de las más populares y su nombre honra a una reina de belleza venezolana llamada Susana Dujim.
*La Sifrina: Es una Reina Pepiada con queso amarillo rallado, lo que la hace aún más sabrosa.
*La Pelúa: Hecha con carne mechada y queso rallado. Su nombre se debe a que los ingredientes parecen una cabellera abundante y despeinada.
*La Catira: Versión con pollo de la Pelúa. El pollo deshilachado y guisado con queso amarillo rallado le da un aspecto de cabellera rubia.
*La Dominó: Mezcla de queso rallado blanco y caraotas negras. Su nombre viene del juego de mesa que tiene esta combinación de colores.
*Pabellón: Contiene carne mechada, tajadas de plátano maduro frito y frijoles negros sofritos, sustituyendo el arroz del plato típico por queso blanco rallado.
*La de Perico: Rellena con huevos revueltos, cebolla y tomate, a veces con jamón, salchichas o chorizo.
*La Rompecolchón: Preparada con mariscos encurtidos como pepitonas, calamares y camarones. Se le dice pues refiere que tiene propiedades afrodisíacas y algo sexualmente energizantes.
*Tumbarancho: Se le llama por los explosivos que son pues generan mucho ruido y vibraciones. Esta arepa, una vez asada, se rellena con mortadela y queso; posteriormente se envuelve con harina de trigo, luego se fríe en aceite y, como si no fuera suficiente, se vuelve a rellenar, pero esta vez con vegetales, salsas y más queso. ¡Explosiva, verdad?
Son muchas más combinaciones, pero lo cierto es que como se disponga en la mesa, la arepa es la reina de los alimentos en Venezuela. Una muestra de que la identidad también viene en los sabores ancestrales.

