
El jefe de Gabinete y vocero presidencial de Argentina, Manuel Adorni, se encuentra en el centro de una tormenta política y judicial tras revelarse detalles de sus recientes desplazamientos aéreos.
El foco del conflicto se divide en dos frentes: un viaje oficial a Estados Unidos, donde su esposa integró la comitiva presidencial en el avión oficial, y un vuelo privado a Uruguay realizado en febrero junto a su familia y un amigo cercano. Estas situaciones han generado una fuerte reacción en la opinión pública y la apertura de varias causas en los tribunales federales.
En el caso del viaje a Norteamérica, Adorni justificó la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, argumentando que ella ya contaba con pasajes comerciales, pero que debido a cambios de último momento en la agenda oficial, terminó abordando el avión presidencial por «invitación de la Casa Rosada». Sin embargo, esta explicación no impidió que la diputada Marcela Pagano y el abogado Gregorio Dalbón presentaran denuncias por presunta malversación de fondos públicos y abuso de autoridad, cuestionando el uso de recursos del Estado para fines personales.
Paralelamente, el escándalo sumó un nuevo capítulo tras las declaraciones del periodista Marcelo Grandio, quien confirmó haber viajado con el funcionario a Punta del Este en un avión privado. Según el relato de Grandio, el costo del vuelo (estimado en 3.600 dólares) fue cubierto por el propio Adorni. Este hecho motivó una denuncia adicional por enriquecimiento ilícito, ya que la oposición sostiene que los gastos en vuelos privados de lujo no guardan relación con los ingresos declarados por el Jefe de Gabinete en su función pública.
T/Agencias

