Antes de que Jackson Chourio comenzara su rutina diaria una mañana primaveral reciente, un reportero le preguntó lo siguiente a la joven estrella venezolana de los Cerveceros: En una escala del 1 al 10, ¿cómo calificaría su confianza de cara a su segunda temporada en las Grandes Ligas?

El venezolano no dudó en responder.

“Veinte”, dijo Chourio.

Y por si no quedaba claro, añadió: “Mucha”.

¿Y cómo habría respondido en esa misma escala del 1 al 10 en este mismo momento el año pasado?

“Cuatro”, reveló.

Hay múltiples razones para este aumento en la confianza de Chourio, empezando por el hecho de que se ha demostrado a sí mismo y al resto del béisbol que esos números en las Ligas Menores, que le valieron a Chourio un contrato de ocho años y US$82 millones por parte de los Cerveceros antes de pasar un solo día en las Grandes Ligas, no fueron una casualidad. Jugando toda la temporada del 2024 con apenas 20 años, Chourio tronó a partir de junio para asegurar la campaña 20-20 más joven en la historia de las Grandes Ligas y terminó tercero en la votación para Novato del Año de la Liga Nacional.

Ahora se puede añadir el hecho de que, a falta de dos juegos para que termine el calendario de la Liga del Cactus, bateaba .477, cifra que subió a .489 cuando conectó su primer jonrón de los Entrenamientos Primaverales el domingo contra los Rockies en el American Family Field. Hasta el miércoles, bateaba un impresionante .500.

Todo esto plantea una pregunta diferente: ¿Qué significa batear .500 en la pretemporada?

“No creo que signifique otra cosa que el hecho de que está viendo la pelota muy bien”, dijo el mánager de los Cerveceros, Pat Murphy. “Los números de los Entrenamientos están muy sesgados porque todo es diferente. El pitcheo al que te enfrentas no está trabajando con un informe de scouts. Nada del juego es igual, lo que nos da mucha inquietud, ¿sabes? Tenemos que practicar estos momentos de alguna manera”.

Lasmayores.com