El Reino Unido se encuentra sumergido en un escenario de violencia, al que le antecede una ola de desinformación y racismo, que tuvo su origen en el brutal asesinato de tres niñas en Southport (Liverpool), el pasado lunes.

Los dramáticos eventos han dejado, hasta el momento, destrucción, policías heridos, vehículos incendiados y familias obligadas a abandonar sus hogares ante el riesgo de sufrir agresiones.

El ataque contra las menores tuvo lugar durante un evento temático de Taylor Swift en una escuela de danza que se convirtió en un escenario de horror cuando Axel Muganwa Rudakubana, de 17 años, irrumpió en su interior armado con un cuchillo de cocina.

El joven, nacido de padres ruandeses en la ciudad galesa de Cardiff y residente en Banks (Lancashire), fue detenido y acusado de tres cargos de asesinato, diez de intento de asesinato y posesión de un arma blanca.

En cuestión de horas, las redes sociales se inundaron de noticias falsas como, por ejemplo, que el sospechoso era un inmigrante musulmán llamado Ali Al-Shakati que había llegado de forma ilegal al país en una embarcación a través del Canal de la Mancha.

Esa desinformación corrió como la pólvora y el martes por la noche las calles de Southport se convirtieron en el escenario de violentas protestas, que acabaron con más de cien detenidos y medio centenar de agentes heridos.

Si bien la muerte de las tres infantes encarnó la ira en Inglaterra, miembros del partido de extrema derecha, Liga de Defensa Inglesa, motivados por mensajes en las redes sociales y noticias falsas, se han involucrado en largas jornadas de disturbios violentos en el noreste del país.