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Honduras registra un total de 454 incendios forestales durante la presente temporada, una cifra que pone en evidencia la vulnerabilidad del territorio ante la sequía extrema. Estos siniestros ya provocaron la destrucción de más de 18 mil 600 hectáreas de bosque y despiertan una profunda preocupación por el daño irreversible a la biodiversidad nacional. De acuerdo con los informes técnicos del Instituto de Conservación Forestal (ICF), Francisco Morazán destaca como el departamento con mayores pérdidas en su cobertura vegetal.

El director del ICF, Luis Soliz, calificó la situación como una falla en la voluntad política y la gestión de recursos para la protección del patrimonio natural. Soliz enfatizó que el descuido no es un accidente, sino una decisión con responsables directos, y señaló que las áreas afectadas este año ascienden en realidad a 112 mil hectáreas. Las autoridades de socorro vinculan más del 90 % de estos eventos con la actividad humana, específicamente con quemas agrícolas mal manejadas y acciones intencionales.

En la capital, Tegucigalpa, una densa capa de humo deteriora la calidad de vida y activa alertas sanitarias por la alta contaminación del aire. Los grupos vulnerables, como niños y adultos mayores, enfrentan riesgos severos a su salud respiratoria debido a la persistencia de los focos ígneos. Ante esta emergencia, el Cuerpo de Bomberos mantiene brigadas en puntos críticos como El Cimarrón y El Chimbo, donde los equipos combaten el avance de las llamas a fin de proteger a las comunidades vecinas.

Las instituciones responsables emitieron un llamado urgente a la población para evitar cualquier práctica que detone nuevos incendios en las zonas rurales. La coordinación entre las autoridades locales y la ciudadanía resulta vital para mitigar los efectos de esta crisis ambiental que amenaza los recursos hídricos y forestales.

T| TELESUR