
Países miembros del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas, mediante consideran que la amenaza del uso de la fuerza, la injerencia en los asuntos internos de Irán, la incitación a la violencia y a actos terroristas, constituyen una violación flagrante de los principios y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas.
Por este motivo, subrayaron la necesidad de poner fin de inmediato a estas acciones ilegales, al tiempo en que rechazaron todas las formas de terrorismo y los ataques perpetrados por elementos terroristas respaldados desde el exterior contra Irán.
El grupo de Amigos, expresó su profunda preocupación por la muerte y las heridas de civiles, incluidos niños y fuerzas del orden, así como por la destrucción de bienes públicos y privados.
Tras reiterar su plena solidaridad con el pueblo y el gobierno de la República Islámica de Irán, exhortaron a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas y a su secretario general, António Guterres, a condenar de manera clara e inequívoca las acciones irresponsables y contrarias a la Carta de la ONU contra Irán.
Los países miembros del Grupo de Amigos Defensores de la Carta de la ONU incluyen a 17 Estados, entre ellos Irán, Rusia, China, Argelia, Cuba, Venezuela, Palestina, Nicaragua, Uganda, Bielorrusia, Bolivia, Zimbabue y otros países
Presiones económicas y toma de control de Trump promovieron las protestas
A finales de diciembre de 2025, se desencadenar las protestas, que tuvieron su origen en presiones económicas impulsadas por la depreciación de la moneda y la alta inflación causada por las sanciones ilegales impuestas a Irán por Estados Unidos y varios países europeos.
Desde el inicio, la postura del gobierno fue firme en la defensa del derecho a la protesta pacífica y el diálogo para abordar los desafíos, pero, las manifestaciones fueron aprovechadas por fuerzas externas, que vieron una oportunidad para impulsar su agenda de “cambio de régimen”.
El presidente estadounidense, Donald Trump, instó a los iraníes a “tomar el control” de las instituciones gubernamentales y afirmó que “la ayuda está en camino”, y luego amenazó con operaciones militares contra el país persa.
En respuesta, funcionarios iraníes advirtieron de que las bases estadounidenses en la región serían objetivo de ataques si Washington decidiera llevar a cabo alguna acción militar contra Irán.
T/Agencias

