
El primer ministro Sébastien Lecornu propuso este martes al Parlamento suspender la impopular reforma de las pensiones de 2023 hasta las próximas elecciones presidenciales, prevista para 2027, con miras superar la profunda crisis política que sacude Francia.
La suspensión de esta reforma es una de las líneas rojas de la oposición socialista para no sumar sus votos a los del resto de la izquierda y la extrema derecha para derribar el tercer gobierno del presidente Emmanuel Macron en menos de un año.
El retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y el aumento a 43 años de la cotización necesaria para una pensión completa a partir de 2027 cristalizan desde su adopción en 2023 el descontento con la política del presidente centroderechista.
Lecornu, de 39 años, precisó que no habrá ningún retraso de la edad «hasta enero de 2028», como solicitó el primer sindicato francés CFDT, y la duración de la cotización permanecerá también congelada en «170 trimestres hasta enero de 2028».
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