El Colegio Médico de Honduras (CMH) cumple este lunes 20 de abril, su décima segunda jornada de protestas consecutivas contra el Gobierno de Nasry Asfura. Los facultativos mantienen asambleas informativas a nivel nacional, lo que generó la suspensión de cirugías electivas y consultas externas en la red hospitalaria pública para presionar por el pago de sueldos atrasados y la recontratación de cientos de especialistas.

A pesar del paro, el gremio médico garantizó la atención en áreas críticas y servicios de emergencia para no desproteger a la población más vulnerable. El presidente del CMH, Samuel Santos, denunció que el sistema opera en una «huelga permanente» de facto, debido a la escasez crítica de medicamentos e insumos básicos que obliga a los pacientes a costear sus propios tratamientos.

Santos criticó duramente la política presupuestaria del Ejecutivo, señalando que se destinan 1.900 millones de lempiras a la contratación de servicios privados mientras los hospitales estatales colapsan. El dirigente lamentó que, a pesar de las movilizaciones hacia la Casa Presidencial, el mandatario quien ejerce temporalmente la titularidad de la Secretaría de Salud se ha negado a recibir a la delegación gremial.

La crisis se agudizó tras el incumplimiento de los acuerdos pactados el pasado 1 de abril, lo que llevó a retomar las medidas de presión el jueves 9. Actualmente, más de 600 médicos, principalmente en zonas rurales, no han recibido sus remuneraciones, provocando una fuga de especialistas que debilita aún más la capacidad de respuesta del Instituto Hondureño de Seguridad Social.

Durante la última semana, los médicos intensificaron sus acciones con bloqueos de calles en las principales ciudades del país, exigiendo soluciones urgentes a la suspensión masiva de contratos. Para el CMH, la falta de inversión en el personal sanitario contradice las promesas de campaña de Asfura, quien buscó el apoyo del sector antes de asumir el poder.

En Honduras entra en vigencia la Ley de Empleo Parcial, severamente criticada por sectores sociales. Sindicatos denuncian que es inconstitucional, destruye la estabilidad laboral y pulveriza el salario mínimo, favoreciendo intereses corporativos.

El gremio médico ratificó que no abandonarán las calles hasta obtener una respuesta formal y garantías de pago para todo el personal afectado. La situación mantiene en vilo al país, mientras la mora quirúrgica sigue aumentando y el diálogo entre el Gobierno y los profesionales de la salud permanece totalmente roto.

T|AGENCIAS