El expresidente de Bolivia, Luis Arce (2020-2025) se declaró este lunes un “preso político” a causa de su reclusión hace cuatro meses en La Paz, mientras describió que el Gobierno y el sistema judicial buscan darle “muerte civil y política”.

Arce denunció que desde su detención en diciembre de 2025 el ejecutivo liderado por el derechista Rodrigo Paz vulnera sus derechos personales y constitucionales. “Graves vulneraciones de derechos que se vienen cometiendo en mi contra, en un contexto que compromete no solo mi integridad personal, sino también la vigencia plena del Estado de Derecho y las garantías constitucionales”, enfatizó el exmandatario.

Las declaraciones de Arce apuntan a “tortura psicológica» y “vulneración al debido proceso, a la presunción de inocencia y a la defensa, así como a las garantías de imparcialidad y seguridad jurídica”.

«Fui privado de mi libertad el 10 de diciembre de 2025 sin que existiera una orden legal de aprehensión, en un acto arbitrario que solo puede calificarse como un secuestro al margen de la ley«, señaló el exjefe de Estado en su misiva.

“Ahora, dentro del proceso que me inició el gobierno de Rodrigo Paz, todas las solicitudes presentadas por mi defensa han sido rechazadas, incluso la petición reciente para realizarme exámenes médicos requeridos por un cardiólogo, poniendo en riesgo mi salud y mi integridad física, además de violar de esta manera mis derechos.”, denunció el exmandatario.

Desde su detención Arce había denunciado que en los primeros días de detención fue recluido “en una celda que carecía de condiciones mínimas de habitabilidad”.

Planteó que permanentemente le toman “fotos y filmaciones” en el patio del penal mientras hace deportes o recibe visitas, lo que en su criterio constituye “una tortura sicológica».

“Yo no he robado, no he mentido, no he matado. Lo que están haciendo es una venganza. Exijo respeto al libre proceso, sin presiones políticas ni instrucciones del gobierno”, acotó.

El expresidente Luis Arce dejó el formalmente el ejecutivo boliviano el pasado 8 de noviembre, cuando el derechista Rodrigo Paz fue juramentado como nuevo jefe de estado de la República Plurinacional de Bolivia, marcando el fin de casi dos décadas de gobiernos progresistas liderados por el Movimiento Al Socialismo (MAS).

T|AGENCIAS