
Las enfermedades bucales afectan a casi 3.700 millones de personas en todo el mundo, revelan datos recientes de la Organización Mundial de la Salud. Entre ellas, ocupan un lugar especial los trastornos relacionados con la mordida que, en el peor de los casos, pueden causar graves trastornos funcionales no solo en la boca, sino en todo el cuerpo.
Los dientes son como piezas de un rompecabezas que deben encajar de cierta forma entre sí, como si formasen una cremallera. No debería haber piezas dentales apiñadas o excesivamente separadas, y los dientes superiores deben superponerse ligeramente por delante de los inferiores, mientras que los laterales estar en estrecho contacto. Esto garantiza una masticación efectiva y eficiente.
Sin embargo, no siempre es el caso, y cuando los cuando los dientes y la mandíbula no encajan correctamente al morder, es lo que se conoce como desalineación dental o maloclusión. Las consecuencias de ello, no son solo estéticas como la mayoría de las personas cree.
En una etapa avanzada, la maloclusión puede provocar dolor en la zona de los músculos masticatorios (responsables de los movimientos de la mandíbula) y disfunción de la articulación temporomandibular (ATM), principal conexión entre el cráneo y la mandíbula que asegura su apertura y cierre. Por tanto, puede provocar problemas para masticar o dolores de cabeza, según Vladislav Nikitin, profesor de la Universidad Politécnica Nacional de Investigación de Perm (Rusia).
Sin embargo, eso no es todo. Existe una intrincada conexión entre el cráneo, la mandíbula, la columna vertebral e incluso la pelvis; es así como un desequilibrio en un eslabón desencadena inevitablemente una reacción en cadena de cambios en los demás. Basta con una pequeña anomalía en la mordida para provocar estragos en todo el organismo.
Los dientes desalineados desencadenan un mecanismo compensatorio con consecuencias de gran alcance. Todo el sistema musculoesquelético se resiente desde la cabeza hasta prácticamente los pies. Se genera una tensión en los músculos del cuello y la cintura escapular que, a su vez, afecta la postura y pueden provocar curvaturas anormales en la columna vertebral, dolor crónico de espalda, migrañas y mareos. El desiquilibrio llega a producir una inclinación pélvica que provoca cambios en la posición de las rodillas y los pies.
¿Cómo se corrige?
La ortodoncia es uno de los tratamientos más comunes en caso de una mordida imperfecta. Hoy en día, las opciones, tanto en materiales como en métodos, son más diversas que en el pasado y dependen del tipo y gravedad de la maloclusión, así como de otros factores individuales. Los apliques dentales o brackets, así como los alineadores, son una solución de eficacia comprobada. Ambos ejercen una presión gradual sobre los dientes, moviéndolos hacia una posición adecuada.
Estas opciones no son las únicas y se centran principalmente en la alineación dental, no en la posición de la mandíbula. En ese caso, podría requerirse de procedimientos quirúrgicos que impliquen la reposición quirúrgica de la mandíbula. También pueden realizarse procedimientos periodontales o restaurativos para corregir problemas de encías o dientes que estén afectando la mordida.
T/Agencias

