
Estudiantes en Purdue University en Estados Unidos, realizaron un estudio que analizó 90 botellas tanto el exterior (con pruebas ATP) como el interior (medición de bacterias por mililitro), arrojaron altos niveles de contaminación por no emplear correctos hábitos de lavado, por lo que los objetos se convierten en caldo de cultivo bacteriano.
Usar botellas reutilizables tiene sentido ambiental y económico, sin embargo se manifiesta ese problema silencioso. El equipo de la Universidad de Purdue no buscaba exagerar el riesgo ni alarmar, sino evaluar con datos reales qué tan limpias están las botellas que usamos a diario. El estudio recolectó 90 botellas directamente de estudiantes universitarios, analizando tanto el exterior como el interior, y cruzó esos datos con los hábitos de uso y limpieza.
Cada 3 de 5 botellas tiene riesgos contaminantes, no solo se pueden observar a primera vista, sino que los residuos que quedan posados en las botellas cuando se usa otro líquido que no sea agua, multiplican el riesgo.
El método aplicado en el estudio, fue riguroso pero accesible, pruebas rápidas de higiene tipo ATP para el exterior, y conteo de bacterias en el interior, prestando atención especial a la presencia de coliformes. Estas bacterias, aunque no siempre son peligrosas por sí mismas, son una señal de alerta sobre contaminación fecal o mala higiene.
Para el exterior, los resultados fueron consistentes, ninguna de las botellas pasó la prueba ATP. Incluso las dos nuevas, compradas como control, ya mostraban residuos tras mínimas manipulaciones. Esto confirma lo que muchas personas ignoran que el contacto repetido con manos, grifos, escritorios y mochilas convierte la botella en un imán para microbios.
En lo que respecta al interior, el estudio reveló que la mayoría de las botellas contenían más bacterias de las que se tolerarían en agua potable. Cerca del 60 % superaba los 500 UFC/mL (unidades formadoras de colonias por mililitro), un nivel que no cumple con los estándares mínimos de salubridad en muchos países. Además, 1 de cada 4 botellas contenía coliformes en niveles que romperían la norma para agua embotellada. Esto sugiere que hay condiciones para que proliferen organismos más peligrosos.
Riesgos para la salud
Aunque la mayoría de las bacterias halladas no representan un peligro grave para personas sanas, la exposición constante puede provocar infecciones, especialmente en personas con sistemas inmunitarios comprometidos.
Según la Dra. Yuriko Fukuta, es probable que algunas muestras incluyeran bacterias como Streptococcus o Staphylococcus aureus. La presencia de coliformes eleva la preocupación, ya que sugiere contacto indirecto con materia fecal, lo que en un contexto doméstico sería considerado inaceptable.
Las botellas pueden convertirse en vehículos de transmisión cruzada, actuando como fómites que llevan microbios de la mano al borde, y de ahí a la boca.
Recomendaciones prácticas para su lavado
Limpiar como si fuera un utensilio de cocina, esa es la regla de oro, además debe realizarse con agua caliente y detergente todos los días. Usar un cepillo de botella para llegar al fondo y a las paredes internas, separar y cepillar individualmente todas las partes como tapas y válvulas. Seguidamente secar al aire, con la tapa abierta, debido a que la humedad es aliada de los microbios. Evitar compartir botellas, incluso si no hay síntomas visibles de enfermedad, así como lavar el mismo día si se usó para bebidas con azúcar, proteína o grasa.

