Un proyecto europeo, en el que participan ocho socios de cinco países, definirá un código ético que regule la aplicación de la inteligencia artificial (IA) generativa en la educación superior y en el desarrollo de políticas públicas y marcos regulatorios en la administración.

La ciudad española de Logroño acogió este miércoles una de las primeras reuniones del proyecto, denominado ASSAI (siglas en ingles de Evaluación impulsada por IA en la educación: configuración de políticas para una implementación responsable y ética), que está financiado por el programa Erasmus Forward Looking y liderado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

El vicerrector de Proyectos Internacionales de Investigación de la UNIR y coordinador del proyecto, Daniel Burgos, indicó , en el ámbito educativo, «hay que tener mucho cuidado» respecto al uso de la IA, que es otra herramienta más para mejorar el rendimiento académico, «pero hay que saber aplicarla».

Este proyecto es multidimensional, resaltó, porque trabaja a nivel de investigación con el objetivo de lograr un rendimiento para estudiantes, profesores y gestores académicos. Además, se ha logrado involucrar a las empresas para evaluar las competencias necesarias en el mercado laboral; y a la administración regional para ver cómo se puede regular esta tecnología y que sea «fiable y confiable de cara al ciudadano».

Durante los próximos tres años, un equipo de 40 personas se dedicará a definir un marco de regulación de la IA con un enfoque multidisciplinar.

Actualmente, los marcos regulatorios existentes son el Acta de la Unión Europea y la Convención del Consejo de Europa, entidades que trabajan conjuntamente para proporcionar una primera normativa al respecto en el campo de la educación y lograr la transferencia de esas regulaciones, explicó Actualmente, los marcos regulatorios existentes son el Acta de la Unión Europea y la Convención del Consejo de Europa, entidades que trabajan conjuntamente para proporcionar una primera normativa al respecto en el campo de la educación y lograr la transferencia de esas regulaciones, explicó Christian M. Stracke, de la Universidad de Bonn y participante del proyecto. ÉL cree que el reto actual en educación es incorporar una evaluación académica que combine el pensamiento crítico y la capacidad razonadora, a través de un procedimiento que permita profundizar en esa competencia específica.

T | EFE