Karen Hao es una de las periodistas más preocupadas por la dinámica de poder inherente a la industria de la IA y su impacto en la sociedad. El imperio de la IA: sueños y pesadillas en la OpenAI de Sam Altman es su primer libro y narra la génesis y las ambiciones de OpenAI y su cofundador Sam Altman con el objetivo de arrojar luz sobre cómo se está construyendo esta tecnología hoy en día y a partir de qué supuestos culturales y políticos. Y, lo que es más importante, quién está pagando el precio más alto por ello en términos de impacto social.

A partir de 300 entrevistas y años de reportajes, el libro de Hao se basa en los testimonios de más de 150 ejecutivos actuales y pasados de OpenAI, empleados de Microsoft, Anthropic, Meta, Google DeepMind y otros grandes actores del sector para entender cómo una idea científica como la IA se ha convertido progresivamente en casi una religión, impulsada a partir de argumentos que se basan en riesgos existenciales, visiones extáticas, temores apocalípticos y miles de millones en inversiones.

En una entrevista para Wired, Hao revela que sus investigaciones la llevaron a concluir que la industria de la IA es un imperio colonialista.

«(La idea) surgió a través de entrevistas con las comunidades más afectadas por la cadena de suministro de la IA (…) Cuando entrevisté a trabajadores de Kenia, por ejemplo, hablaron explícitamente de una nueva forma de esclavitud. Cuando hablé con activistas chilenos, dijeron que se trataba de una nueva modalidad de extractivismo, algo con lo que América Latina lleva lidiando siglos. Se trata, en definitiva, de una perspectiva muy clara de la gente sobre el terreno que ya ha sido tocada por imperios anteriores. Sencillamente, para ellos se trata de una nueva forma de imperio», argumentó.

Karen Hao

La experta enumera cuatro paralelismos clave entre los imperios actuales de la IA y los imperios históricos:

1.- Los imperios reclaman recursos que no son suyos, pero interpretan las normas de forma que justifiquen esas reclamaciones. Por ejemplo, cuando extraen datos de internet, las empresas declaran que son de dominio público. Cuando consumen propiedad intelectual, lo llaman «uso justo», aunque las personas cuyos datos se toman estén en total desacuerdo.

2.- Los imperios también explotan la mano de obra. En el contexto de la IA, esto se refiere a cómo la industria depende de la mano de obra de comunidades vulnerables para producir tecnología,  intenta automatizar tareas por las que normalmente se paga a las personas y por tanto suprime el mercado laboral y socava los derechos de los trabajadores.

3.- Los imperios siempre controlan la producción de conocimiento. La industria de la IA se ha hecho básicamente con el monopolio de la investigación, y sirve a los intereses de las empresas y no a los de la sociedad.

4.- Las narrativas: los imperios siempre tienen una historia sobre los «buenos» frente a los «malos». En este sentido, los llamados imperios «buenos» deben existir para proteger al mundo de los «malos».

Asimismo, Hao alerta en la entrevista que la dinámica entre OpenAI y el gobierno de Donald Trump es una réplica contemporánea al enfoque colonizador británico. “La administración Trump ve a OpenAI y a otras empresas de Silicon Valley como recursos para construir un imperio», expresa.

T | La entrevista completa fue publicada en Wired