
El Papa León XIV arribó este viernes a España, en una visita centrada en un encuentro con víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la institución.
La llegada del Pontífice se produce en un momento crítico para la Iglesia católica española, que enfrenta una profunda crisis de credibilidad y crecientes presiones sociales para esclarecer los casos de pederastia registrados en las últimas décadas.
El encuentro, organizado por la jerarquía eclesiástica local, se ha manejado bajo un estricto hermetismo. Hasta el momento, no se han revelado detalles sobre la identidad de los participantes ni el lugar exacto de la reunión, una decisión que la Iglesia justifica en aras de proteger la privacidad y el proceso de sanación de las víctimas.
Sin embargo, la visita no ha estado exenta de controversia. Diversas asociaciones de víctimas han alzado su voz para denunciar una supuesta exclusión, señalando que muchas de sus peticiones formales para ser escuchadas por el Pontífice no recibieron respuesta. Según estos colectivos, la falta de transparencia en la selección de los participantes empaña el gesto de acercamiento del Vaticano.
Por su parte, León XIV aprovechó sus primeras declaraciones en suelo español para reafirmar su compromiso con la política de «tolerancia cero». El Papa subrayó que escuchar el testimonio de quienes sufrieron estos delitos no es solo un acto de justicia, sino un paso «esencial e ineludible» para establecer mecanismos de prevención eficaces que impidan la repetición de estos hechos en el futuro.
T| TELESUR

