
El Portal Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad en España reveló que en 2014 el 40,4% de los adolescentes de entre los 14 y los 18 años había tomado alguna bebida energética en el último mes; cifra que ha aumentado según sus estudios hasta alcanzar casi el 48%.
Su posicionamiento en el mercado comercial, ha hecho que el consumo sea cada vez más frecuente e incluso excesivo, lo que ocasiona consecuencias por sus efectos de excitabilidad, alteraciones del sueño o baja calidad de este, cefalea, hipertensión, extrasístoles, desórdenes de la conducta o alteraciones emocionales, entre otros.
En consideración a ello, la presidenta del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Rosaura Leis, explicó que el consumo que relaciona estos efectos, además se presentan con mayor riesgo de obesidad y sus comorbilidades asociadas, como resistencia a la insulina o hipercolesterolemia.
Destacó que hoy en día los hábitos no saludables en la edad no pediátrica, pueden producir patologías a corto plazo, además de aumentar el riesgo de continuidad en edades posteriores. En ese contexto, agregó que en el caso de las bebidas estimulantes y energéticas pueden conllevar adicción y que las investigaciones apuntan a que se asocian con el consumo de alcohol y otras sustancias y hábitos tóxicos.
Países impiden que los adolescentes las consuman
Ante esta situación, son varios los gobiernos que están tomando cartas sobre el asunto para regular la venta para estos jóvenes. Desde 2023, en Galicia se trabaja en un proyecto de ley que recientemente ha conseguido luz verde. La nueva normativa busca restringir el acceso de menores a este tipo de bebidas, junto con los vapeadores. De esta manera, se prohíbe su venta a este grupo al equiparar estos productos con el alcohol y el tabaco.
Por su parte, Asturias confirmó que espera que el proyecto de Ley de Bebidas Energéticas sea aprobado por el Consejo de Gobierno en las últimas semanas y que pueda ser tramitado en la Junta General de modo que entre en vigor en 2026. El objetivo es proteger a los menores de 16 años, al regular la compra, la venta, el suministro y el consumo de las bebidas energéticas, estimando qué en la nación hay 30.000 menores de 12 a 16 como potenciales consumidores.
Baleares también se ha sumado y, recientemente, la presidenta del Govern, Marga Prohens, afirmó que se prohibirá consumir bebidas energéticas, así como productos ultraprocesados en las salidas escolares y los viajes de estudio. Por su parte, algunos países europeos van una década por delante, como Lituania y Letonia. La primera fue pionera, en mayo de 2014, imponiendo multas de entre 57 y 115 euros por la venta de bebidas energéticas a menores y penalizando a los adultos que las compren para un menor, con sanciones de entre 14 y 57 euros.
Hace más de un año, Polonia y Rumanía también restringieron su venta a este grupo de edad. Los últimos en prohibirlas han sido Hungría, en mayo de este año, y Bulgaria. A su vez, Reino Unido prepara un proyecto de ley para su prohibición a los menores de 16 años. Finalmente, en República Checa, aún no hay restricciones, pero un grupo de parlamentarios está presionando para imponerlas. Actualmente, existen alrededor de 200 tipos de estas bebidas con cafeína y energéticas en el mercado checo.
T/Agencias

