Ante el riesgo de fuertes lluvias, inundaciones y deslizamientos provocados por el fenómeno de El Niño, Ecuador enfrenta el desafío de reforzar sus edificaciones, sistemas de drenaje, puentes, carreteras, hospitales, plantas de agua potable y demás infraestructuras estratégicas.

Por tanto, el Gobierno ecuatoriano desplegó un plan de respuesta inmediata que contempla una inversión de 69 millones de dólares en la red vial, la adquisición de 73 maquinarias pesadas y la compra de ocho puentes modulares tipo Bailey, con el fin de garantizar el tránsito de suministros y mantener la conectividad en las zonas más vulnerables.

Diversos especialistas en gestión de riesgos recomiendan dar prioridad a la protección de las plantas de tratamiento de agua potable y las redes de telecomunicaciones en provincias costeras como Los Ríos, Esmeraldas y Manabí. La construcción de muros de contención y la instalación de sistemas de drenaje resultan claves para evitar el colapso de los servicios esenciales.

El calentamiento de las aguas frente a la costa ecuatoriana elevó la temperatura superficial hasta 3.4 °C por encima del promedio habitual, lo que motivó la declaración de alertas desde mayo de 2026. Las primeras precipitaciones y mareas altas registradas en Guayaquil anticipan un impacto que podría superar el evento registrado entre los años 1997 y 1998.

Para la red vial, ingenieros sugieren enfocar las labores operativas en la limpieza de drenajes, el sellado de grietas y la inspección técnica de los estribos de los puentes frente a eventuales socavaciones. Asimismo, se insta a la estabilización de taludes en las carreteras estratégicas para prevenir desprendimientos de tierra producto del agua acumulada.

T|VTV