El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador contempla la suspensión o reprogramación de las elecciones seccionales del próximo 29 de noviembre de 2026 en 368 recintos declarados en riesgo.

La medida es argumentada por la amenaza de inundaciones y deslizamientos vinculados al fenómeno de El Niño, especialmente en provincias de la región Litoral.

El presidente del CNE, José Cabrera, precisó que la normativa autoriza el traslado de mesas a recintos de contingencia o el aplazamiento focalizado hasta febrero, estableciendo como límite la posesión de autoridades el 14 de mayo de 2027.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inhami) aclaró que las proyecciones científicas solo ofrecen certezas con una semana de antelación, dejando expuesta la falta de sustento técnico previo para alterar el calendario.

Detrás de la argumentación ambiental y logística se percibe un cálculo político coordinado con la administración del presidente Daniel Noboa.

En el contexto de una crisis institucional múltiple marcada por racionamientos eléctricos de gran escala, emergencia en seguridad ciudadana y tensión con órganos de control, la justificación del riesgo climático sirve como mecanismo clave para moldear los tiempos electorales a conveniencia del Ejecutivo.

La eventual alteración del mapa de votación impacta de forma directa en la dinámica electoral de la región Costa, bastión histórico de la oposición y zona de mayor vulnerabilidad invernal.

Analistas advierten que restringir o posponer el acceso a las urnas en recintos rurales desincentiva la participación en sectores populares donde la desgastada gestión de Noboa registra altos índices de rechazo.

T/Telesur