En una cantera de arcilla abandonada en el este de Inglaterra, descubrieron sedimentos cocidos por el fuego, hachas de sílex fracturadas por el calor y trozos de pirita, el hallazgo apunta a que un grupo de homínidos probablemente neandertales que habitaban el lugar, quienes ya eran capaces de encender y mantener hogueras.

El descubrimiento que presume el encendido deliberado del fuego hace más de 400.000 años, fue publicado en la revista Nature. Los autores del artículo señalan que las pruebas más antiguas de ignición deliberada halladas hasta ahora databan de 50.000 años. Se habían encontrado en yacimientos neandertales franceses, donde hachas de mano parecen haber sido utilizadas para golpear pirita y crear así chispas para encender yesca.

Ahora los investigadores del Museo Británico han utilizado análisis multidisciplinares para datar alrededor de 415.000 años restos hallados en Barnham, en el condado de Suffolk, que muestran una técnica similar. La capacidad de encender fuego se inscribe en un periodo clave en la evolución del comportamiento humano, que puede haber contribuido al aumento del tamaño del cerebro y las capacidades cognitivas. 

Sin embargo, determinar cuándo aprendieron los seres humanos a encender fuegos es más difícil, las pruebas de combustión se degradan y son difíciles de reconstruir. Las cenizas y el carbón vegetal pueden ser fácilmente arrastrados por el viento o el agua y los sedimentos cocidos pueden erosionarse y dispersarse. Además, aun cuando sobreviven objetos, a menudo es difícil descartar la quema accidental en un incendio de origen natural.

Entre las técnicas aplicadas en este estudio está el arqueomagnetismo o la micromorfología de suelos, que permite estudiar a nivel microscópico la composición de las facies estratigráficas con gran precisión. También análisis físicos y químicos, que han hecho posible estimar temperaturas superiores a 700 °C y establecer que los fuegos humanos fueron recurrentes en el yacimiento. El artículo destaca que se uso, el magnetismo, que analiza la alteración mineral del sedimento mediante calentamiento, y esto reveló un uso repetido del fuego en el yacimiento, según explica Nick Ashton, conservador de las colecciones paleolíticas del Museo Británico y primer autor del artículo.

Por otra parte, el análisis geológico fue clave para identificar dos fragmentos del mineral, poco común en esta región. «La pirita es un mineral natural, pero gracias al trabajo geológico realizado en la zona, pudimos afirmar que es increíblemente rara en la zona, y creemos que los humanos la llevaron allí con la intención de hacer fuego», añade Ashton. La batería de pruebas les ha permitido demostrar que el calor que se detectó en la arcilla, probablemente producido por algunos de los grupos neandertales europeos más antiguos, no fue causado por un incendio forestal.

Para apoyar la hipótesis de la autoría neandertal señalan que a menos de 150 kilómetros al sur se encuentra el yacimiento de Swanscombe, en una orilla del Támesis, donde se hallaron tres fragmentos de la parte posterior de un cráneo humano en unas graveras. Y señalan que son similares a los cráneos de un linaje neandertal procedentes de la Sima de los Huesos, en Atapuerca. «Es increíble que algunos de los grupos más antiguos de neandertales conocieran las propiedades del sílex, la pirita y la yesca en una época tan temprana», afirma Ashton.

Los investigadores apuntan que, en este mismo periodo, otros yacimientos europeos indican un aumento de la presencia del fuego hace entre 500.000 y 400.000 años, entre ellos Menez-Dregan y Terra Amata (Francia), la Gruta da Aroeira (Portugal) y La Cansaladeta (en Tarragona).

T/Agencias