
Un grupo de científicos ha determinado que las jirafas no forman una sola especie, sino cuatro distintas, una nueva clasificación que permitirá a los conservacionistas dirigir esfuerzos de protección más específicos y priorizar a las especies con mayor riesgo de desaparecer, informó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Durante más de 260 años, las jirafas se consideraron una sola especie denominada Giraffa camelopardalis, con nueve subespecies diferenciadas por su aspecto y distribución. Sin embargo, esta clasificación ha sido cuestionada por décadas, e investigaciones recientes apuntan a que en realidad podrían existir especies distintas.
Ante la creciente confusión taxonómica, un equipo de especialistas de la UICN revisó los estudios existentes sobre estos mamíferos originarios de África, al examinar nuevamente datos genéticos, morfológicos y biogeográficos publicados en revistas científicas.
Como resultado de la evaluación, se descubrió que existen diferencias evolutivas entre la población de jirafas, lo que permitió a los investigadores respaldar que estos animales sean clasificados en varias especies.
Las nuevas especies reconocidas son la jirafa del norte (Giraffa camelopardalis), la jirafa reticulada (Giraffa reticulata), la jirafa masái (Giraffa tippelskirchi) y la jirafa del sur (Giraffa giraffa). De acuerdo con la UICN, todas ellas (excepto la jirafa reticulada) incluyen subespecies que se distribuyen por distintas regiones del continente africano.
En riesgo de extinguirse
La jirafa del sur es la más numerosa, ya que, según estimaciones de la Fundación para la Conservación de la Jirafa, este año su población constaba de más de 60 mil especímenes. Sin embargo, las tres especies restantes ocupan territorios más reducidos y cuentan con poblaciones significativamente menores, por lo que están en peligro de extinción.
La jirafa del norte es la especie más amenazada, con solo unos siete mil ejemplares en libertad. Esto se debe a la inestabilidad política de los países donde habita como lo son la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y la República Centroafricana, además de la caza ilegal del animal.
T/Agencias

