Un grupo de científicos usó la inteligencia artificial (IA) para diseñar y sintetizar desde cero genomas completos de virus que no existen en la naturaleza, detalla un estudio publicado en la revista Science.

El experimento genera esperanzas de lograr avances en la lucha contra la resistencia a los antibióticos, pero al mismo tiempo levanta inquietud por el riesgo potencial de que esta tecnología invente patógenos peligrosos. Los investigadores entrenaron al modelo de IA llamado Evo usando como plantilla el bacteriófago ΦX174, un virus natural que ataca a la bacteria Escherichia coli.

Los bacteriófagos tienen gran utilidad en el ámbito de la biotecnología y son relevantes desde el punto de vista terapéutico como tratamientos para las infecciones bacterianas persistentes. En el ensayo, Evo generó miles de secuencias genómicas variantes. Luego, el equipo sintetizó químicamente en laboratorio casi 300 de estos genomas, logrando producir 16 fagos totalmente viables y funcionales.

Los virus sintéticos fueron capaces de infectar a otras bacterias, lo que demostró que eran viables: «Fueron diferentes a cualquier fago natural conocido, exhibiendo mutaciones nuevas, genes y elementos reguladores divergentes», detalla el artículo. Se trata «de un hito importante», señala Patrick Cai, biólogo sintético de la Universidad de Mánchester, que no participó en el estudio, en declaraciones recogidas por el New York Times.

A pesar de los resultados prometedores, el hallazgo reaviva las preocupaciones de que la IA pueda facilitar la creación de una nueva generación de armas biológicas, desde venenos mortales hasta pandemias imparables. Los autores del estudio reconocen que el diseño y síntesis de genomas completos generados por IA plantean «importantes consideraciones en materia de bioseguridad, biocontención y seguridad biológica».

Por eso, estiman que «los grupos que lleven a cabo trabajos futuros de diseño de genomas completos deberían consultar a profesionales tanto de seguridad como de bioseguridad a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto».

La comunidad científica insiste en que el desarrollo de terapias basadas en IA debe avanzar en paralelo con políticas estrictas de supervisión internacional para garantizar que estos desarrollos se mantengan enfocados exclusivamente en la medicina.

T/DW