Un nuevo estudio sugiere que la práctica musical en la infancia media se asocia tanto con mejores resultados en pruebas cognitivas y académicas como con diferencias en la estructura del cerebro, informó la Universidad del Nordeste (EEUU).

La investigación, publicada en la revista Developmental Cognitive Neuroscience, analizó datos ya existentes de 76 niños. De ese total, 38 practicaban un instrumento al menos 30 minutos por semana y los otros 38 no tenían ese entrenamiento. Todos los niños completaron tres bloques de evaluaciones: una batería sobre inteligencia general, lenguaje, razonamiento espacial y aprendizaje visual y auditivo; una prueba de memoria de trabajo; y otra centrada en lectura, ortografía y matemáticas.

Según los investigadores, el grupo con formación musical obtuvo resultados más altos en un conjunto amplio de mediciones. «Estamos viendo estos beneficios incluso en una etapa tan temprana», destacó la coautora principal del estudio, Kelsie Lopez. «No es que necesites tener veinte años de experiencia», añadió. 

El estudio, sin embargo, no sostiene que las clases de música hayan causado por sí mismas esas diferencias. Los autores señalan que, para demostrar una relación causal, habría que asignar a los niños de forma aleatoria un entrenamiento musical y luego comparar los resultados. Aun así, el trabajo buscó explorar si las diferencias en el rendimiento podrían estar relacionadas con cambios observables en el cerebro.

Vínculo cerebral

Para profundizar en esa relación, el equipo analizó escáneres cerebrales ya disponibles de 50 niños. Allí encontró una posible diferencia en una vía de sustancia blanca del hemisferio derecho, el fascículo arqueado, asociada a la conexión entre regiones implicadas en el procesamiento del sonido, el habla y el movimiento. Según Lopez, este hallazgo es compatible con una conexión más fuerte entre esas áreas en el grupo con formación musical.

A partir de estos resultados, los autores plantean que tocar un instrumento puede implicar un entrenamiento intensivo de habilidades como la atención, la memoria de trabajo, la planificación, la autogestión, la escucha y la adaptación. «Creo que el entrenamiento musical realmente ayuda a la función ejecutiva debido a las demandas que impone a tu cerebro», apuntó la profesora de música Psyche Loui.

T/RT