Una revisión científica, realizada con una muestra de más de 1,3 millones de madres, que durante el embarazo vivieron desastres naturales, como los temporales o huracanes, concluyó que la exposición a ese estrés afecta el desarrollo cerebral de los recién nacidos. 

El estudio llevado a cabo por la Universidad de Granada (UGR), al sur de España, determinó que los altos niveles de estrés aumentan el riesgo de alteraciones en el neurodesarrollo infantil. 

La investigación, publicada en la revista Behavioral Sciences, se basa en una muestra de más de 1,3 millones de madres y recién nacidos en diferentes países como Estados Unidos, China, Chile, Canadá, Australia e India.

Efectos registrados

«El período intrauterino es un momento de máxima vulnerabilidad para el desarrollo embrionario y fetal, durante el cual los niveles de estrés materno están íntimamente relacionados con el desarrollo cerebral neonatal», explica Caparrós.

«El estrés psicológico materno, puede alterar los niveles de diferentes componentes, entre ellos, el cortisol, como la hormona del estrés, o de varios neurotransmisores como la dopamina, serotonina y noradrenalina, involucrados en el desarrollo y funcionamiento cerebral», continuó Caparrós.

Como resultado del estudio, se conoció que este tipo de situaciones conllevan a que el infante tenga una peor regulación emocional, presentan síntomas de ansiedad y depresión entre los 4 y 6 años de edad, así como también problemas de sueño, hiperactividad, déficit de atención y trastorno del espectro autista.

Además, los niños cuyas madres estuvieron expuestas a desastres naturales, tuvieron una peor puntuación en pruebas de vocabulario, lectura y matemáticas.

(Con información de El Informador)