
Unos 52 congresistas demócratas en Estados Unidos, entre senadores y representantes, enviaron una misiva al presidente Donald Trump en la que condenan el bloqueo impuesto contra Cuba y piden que se abandone el actual esquema de presión financiera y comercial contra la isla caribeña.
El documento fue encabezado por Gregory Meeks (demócrata por Nueva York), miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, y Tim Kaine (demócrata por Virginia), miembro de mayor rango del Subcomité de Relaciones Exteriores del Senado para el Hemisferio Occidental.
Los legisladores enfatizaron que las estrategias de coerción no han logrado sus objetivos tras más de 60 años de vigencia. Asimismo, advirtieron que la continuidad de estas sanciones profundiza la crisis en la nación antillana, debido a que limitan el suministro energético y la prestación de servicios de salud.
«Al orquestar un colapso energético acelerado, su Administración ha trasladado la responsabilidad del sufrimiento de Cuba directamente a Estados Unidos», escribieron a Trump, quien el pasado 29 de enero firmó una orden ejecutiva que faculta a Washington para sancionar a países que suministren petróleo a Cuba. La medida del mandatario estadounidense derivó en un desabastecimiento de combustible en la isla.
De acuerdo con la misiva, las interrupciones del servicio eléctrico, la carencia de productos esenciales y el deterioro de los servicios básicos impactan a la ciudadanía, resultando particularmente crítico para los sectores de mayor vulnerabilidad, tales como la población infantil, personas de la tercera edad y aquellos que padecen patologías crónicas.
En el texto, los legisladores también manifestaron un rechazo rotundo a cualquier posibilidad de intervención militar para forzar un cambio de Gobierno en la mayor de las Antillas, calificando dicha opción como un gasto innecesario de vidas y recursos que no garantiza resultados políticos.
Argumentaron que el uso de la fuerza es ilegal y contrapuesto a los valores estadounidenses, instando en su lugar a priorizar el empoderamiento del pueblo cubano por encima de las estrategias de asfixia económica.
Finalmente, los congresistas calificaron el actual régimen de sanciones como «obsoleto y draconiano», señalando que tras tres décadas de endurecimiento es momento de buscar la cooperación en áreas de interés común.
En sintonía con estos reclamos, senadores demócratas presentaron el pasado viernes 13 de marzo una resolución para frenar cualquier ofensiva militar contra Cuba que no sea autorizada por el Congreso. La iniciativa, liderada por Tim Kaine, Adam Schiff y Rubén Gallego, sostiene que el presidente Trump ha vulnerado la autoridad legislativa en materia de guerra al actuar unilateralmente en casos como Irán y Venezuela, por lo que buscan blindar legalmente al país caribeño ante acciones similares.
De manera similar, el 25 de marzo, la congresista demócrata por Nueva York, en Estados Unidos, Nydia Velázquez, introdujo una Resolución sobre Poderes de Guerra también con el objetivo de frenar hostilidades militares de Estados Unidos contra Cuba.
En esta misma línea, Velázquez denunció que la política exterior de Trump está «fuera de control», advirtiendo que las acciones beligerantes ponen en riesgo innumerables vidas, tanto estadounidenses como extranjeras.
T|TELESUR

