Se dice que el yogur se descubrió por accidente al explorar diferentes métodos de almacenamiento para la leche. Su origen está ubicado por algunos en Turquía, aunque hay otros que consideran que apareció en Bulgaria o Asia Central.

El yogur es uno de los alimentos más comunes, fácil y rápido de consumir, el motivo por el que se le atribuyen ciertas propiedades tiene que ver directamente con su proceso de producción. Es un producto lácteo que se obtiene mediante la fermentación de la leche gracias a microorganismos, específicamente denominados Lactobacillus bulgaricus y Streptococus thermophilus, los cuales trabajan sobre la leche de tal forma que la fermentan y le confieren las características propias.

Es nutritivo

Su contenido de proteínas y calcio es muy alto, por lo que favorece la salud ósea al aportar 30% del requerimiento diario de calcio y sus proteínas son de alto valor biológico, ayudando a regular el apetito y proveen sensación de saciedad.

Contiene bacterias buenas para el organismo

Estas ayudan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas y digestivas, además, son excelentes para las personas que tienen problemas con la lactosa (azúcar de origen animal presente en la leche). Entre las bacterias benéficas que contienen, están las Lactobacillus bulgaricus, Streptococcus thermophilus y bifidobacterias.

Fortalece el sistema inmunológico y la salud cardiovascular

En especial los que contienen probióticos, ayudan a reducir las probabilidades de enfermar. A pesar de su contenido de grasa, el yogur puede beneficiar la salud del corazón mediante el aumento de colesterol bueno y reducir la presión arterial.

Contribuye a la recuperación física

El yogur contiene proteínas en abundancia, también tiene carbohidratos saludables ayudando a  favorecer la creación de elastina y colágeno. Todos estos factores contribuyen a la recuperación física tras haber realizado actividad intensa, además de que ayudan también a una buena salud muscular.

Adaptable a todas las dietas

Puede ser consumido por todas las personas sin importar la dieta que sigan, incluso las personas que acaban de padecer diarrea, que tienen diabetes o son intolerantes a la lactosa pueden tomarlos, pues las bacterias ayudan a restaurar el equilibrio del tracto digestivo y se encargan de degradar los azúcares.

T/Agencias