La comisión especial de la Cámara de Diputados de Brasil vota este miércoles el dictamen del Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) que propone la eliminación de la escala 6×1 y la reducción de la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas, en una iniciativa que ha generado un amplio debate político, sindical y empresarial en el país.

El informe, presentado por el diputado Leo Prates (Republicanos-BA), es analizado en estos momentos y de ser aprobado el texto pasará al pleno de la Cámara, donde necesitará al menos 308 votos en dos vueltas antes de ser enviado al Senado.

La votación estaba prevista para el lunes 25 de mayo, pero fue aplazada tras una solicitud de revisión del diputado Maurício Marcon (PL-SP), lo que retrasó el cronograma legislativo de la propuesta.

Cambios en la jornada laboral

El dictamen unifica las propuestas de los diputados Reginaldo Lopes (PT-MG) y Erika Hilton (Psol-SP), que originalmente planteaban una semana laboral de 36 horas. Sin embargo, un acuerdo en la Cámara fijó el límite en 40 horas semanales, como punto de consenso político.

El texto modifica el artículo 7 de la Constitución Federal para establecer que la jornada laboral no podrá exceder las ocho horas diarias ni las cuarenta semanales, manteniendo la posibilidad de pago de horas extraordinarias. Asimismo, se preservan los convenios colectivos para sectores con dinámicas laborales específicas, como salud, seguridad y transporte, además de esquemas como el turno 12×36.

Implementación gradual

Uno de los puntos centrales del proyecto es el período de transición. La reducción de la jornada laboral se aplicará en dos fases: a los 60 días de la entrada en vigor, la jornada semanal se reducirá de 44 a 42 horas bajo el esquema 5×2. Luego, tras 12 meses adicionales, se completará la reducción a 40 horas semanales, sumando un total de 14 meses de transición.

El dictamen también establece que los convenios colectivos incompatibles con las nuevas normas perderán validez automáticamente 60 días después de la entrada en vigor, lo que obligará a sindicatos y empresas a renegociar contratos.

Además, se garantiza dos días de descanso remunerado por semana, uno de ellos preferiblemente en domingo, reforzando el enfoque en la calidad de vida laboral.

Excepciones y regulación

El texto contempla excepciones para determinados profesionales. Quedan exentos de las nuevas reglas quienes posean Educación Superior y perciban ingresos superiores a dos veces y media el tope del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS), estimado en cerca de R$ 21.000.

Para este grupo, no será obligatorio el control de jornada laboral, aunque se mantendrá el descanso semanal de dos días. Según el relator, esta medida busca combatir la pejotización, práctica de contratación como autónomos en lugar de empleados formales.

En el caso de contratos entre la administración pública y empresas subcontratadas, la aplicación del nuevo régimen dependerá de ajustes contractuales, con un plazo de hasta 12 meses para su adecuación.

Presión empresarial en el Senado

Tras un acuerdo político entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente de la Cámara, Hugo Motta, para acelerar la tramitación, el sector empresarial ha intensificado su cabildeo en el Senado.

Representantes empresariales cuestionan el plazo de transición y abogan por un período más extenso. El mandatario brasileño expresó en la red X que: El fin de la jornada laboral 6×1 se trata de mejorar la calidad de vida: más tiempo con la familia, más descanso, más estudio, más ocio. Subrayó además que el cambio debe producirse a través del diálogo, la responsabilidad y teniendo en cuenta la realidad de cada categoría.

Por su parte, Motta afirmó que la aprobación del fin del horario 6×1 y la reducción de la semana laboral a 40 horas será un gran logro de la Cámara para la clase trabajadora.

El martes 26 de mayo, un grupo liderado por Paulo Skaf, presidente de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), se reunió con el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, para discutir la propuesta. Skaf advirtió que no queremos que en Brasil exista una situación rígida que no se dé en ningún otro lugar del mundo y sostuvo que el horario laboral debe adaptarse a cada sector. También expresó su expectativa de que el debate en el Senado sea más sereno y con mayor diálogo.

Movilización social y demandas laborales

En paralelo al debate institucional, trabajadores y movimientos sociales se movilizaron el lunes 25 en la Avenida Paulista, en São Paulo, para rechazar el período de transición previsto en el informe. La manifestación reunió a sindicatos, movimientos populares, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MTST) y el Movimiento Vida Más Allá del Trabajo (VAT), actores que participaron en la elaboración de la propuesta original.

Los manifestantes defendieron la implementación inmediata de la semana laboral de 40 horas sin reducción salarial ni transición. Durante la jornada, el presidente del sindicato de trabajadores metalúrgicos ABC, Wellington Damasceno, afirmó que esta es una demanda histórica del movimiento obrero.

Próximos pasos legislativos

Si la comisión especial aprueba el dictamen, el texto pasará al pleno de la Cámara de Diputados, donde deberá superar dos votaciones con mayoría calificada. Posteriormente, será enviado al Senado, donde el escenario se anticipa más complejo debido a la presión del sector empresarial.

El avance del PEC refleja un proceso de negociación política que busca equilibrar la reducción de la jornada laboral, la productividad económica y las condiciones laborales, en un contexto de creciente debate sobre modelos de trabajo y calidad de vida en Brasil.

T| TELESUR