
En Bolivia, la crisis de la gasolina contaminada persiste por más de tres meses, afectando a miles de ciudadanos cuyos automóviles sufren daños severos. Pese a las acusaciones de corrupción generalizada, la gran pregunta sobre la responsabilidad se mantiene intacta, pues no se han observado acciones concretas, procesos judiciales ni sanciones correspondientes.
El ministro de Hidrocarburos evita comparecer sobre esta problemática ante un congreso, a pesar de que la convocatoria de la Asamblea Legislativa cuanta con el respaldo de más del 90 por ciento de los legisladores de partidos de derecha.
La falta de explicaciones oficiales ha incrementado las críticas en torno a la calidad del combustible que se comercializa en el país.
La diputada del Partido Demócrata Cristiano, Helen Patiño, denunció hechos de corrupción vinculados al caso y aseguró que la mala calidad del combustible ha provocado daños en miles de vehículos, incluido el suyo, que se encuentra en malas condiciones.
Por su parte, la senadora del Partido Libre, Tomasa Yarhui, cuestionó las versiones ofrecidas hasta ahora por las autoridades, que han atribuido el problema a la gasolina importada, a fallas en cisternas, errores de operadores e incluso a posibles sabotajes internos. No obstante, criticó que hasta el momento no se hayan iniciado procesos, investigaciones ni sanciones concretas contra los responsables.
T|TELESUR